Con las manos en la masa

Con las manos en la masa
Los arquitectos han diseñado ilustraciones originales para acompañar sus lecturas

Dicen que lo único positivo de la crisis es que agiliza la creatividad. En este caso, el hecho de que los arquitectos Eva Pereira, Olalla Señoráns y Jose Veiga pasaran a engrosar las colas del paro dio paso al nacimiento de una idea brillante. Sí, porque a los tres se les encendió un buen día la bombilla y de repente aparcaron la escuadra y el cartabón y se pusieron manos a la obra con el objetivo de crear una especie de talleres donde los niños pudieran construir sus propios libros.

Fue así como adoptaron el nombre de Caracasalibros y llevaron el proyecto a la librería Formatos. Para tener una primera experiencia y seguir trabajando. Será el próximo 19 de mayo en el local de la avenida de Fernández Latorre. Allí soltarán la primera de las pistas: “¿Es fácil convertirse en pez o hay que salvar Coruña?”. Cuenta Eva que de este modo pondrán a los pequeños en situación. Sobre un mapa, el de su ciudad, delimitado por el mar, serán los niños los que elegirán un punto en concreto. Allí se desarrollará la acción. Caracasalibro se encargará de leerles una historia aderezada con dibujos originales para que sean los mismos participantes quienes la ilustren con sus pequeñas creaciones.

Para ello, echarán mano a distintos materiales. Aquí valdrá todo. Junto a los lápices de colores, los pequeños genios podrán utilizar folletos, revistas, cartones, plásticos, tejidos, hilos y cualquier cosa que piensen que pueda recobrar vida. También se pondrán a su disposición recortables sin más premisas que la de hacer volar su imaginación.

Los pequeños podrán utilizar todo tipo de material reciclado, desde revistas a tejidos

 

Con la materia prima en ristre, los chavales recurrirán a su imaginario particular para crear un cuento paralelo. Y escribir a partir de los diseños, otra historia. Diferente. Basándose en la idea de que A Coruña podría llegar a ser invadida por la masa de agua salada sobre la que tanto les gusta chapotear, las criaturas elegirán si peinar la ola o convertirse en héroes y salvar el trozo de tierra que asoma su nariz al Atlántico.

La actividad se repetirá el 26 de este mismo mes y está dirigida a niños de siete a once años. Eva advierte que las plazas son limitadas, por lo que los interesados deberán acudir a la librería Formatos e inscribirse antes del 14 de mayo. Además, podrán obtener más información en las redes sociales, en facebook y twitter, y en el correo caracasalibro@yahoo.es.

Los tres arquitectos sumarán a este primer contacto con los locos bajitos decenas de puntos de vista diferentes sobre la hipótesis de una Torre de Hércules sumergida. Como las hojas de trabajo tienen anillas, el resultado de todo esto será que los pequeños se convertirán en diminutas plumas con un cuento suyo debajo del brazo.

 Más actividades > Aunque todavía no están terminados, los Caracasalibros tienen perfilados otro tipo de talleres donde los niños podrán trabajar con materiales reciclados y coquetear con el medio ambiente mostrándole su respeto. Ellos verán las múltiples posibilidades que tienen las naturalezas muertas en sus distintas reencarnaciones. En esta ocasión, su segunda vida pasará por ser el material gráfico de un nuevo guión.

En otra de las actividades, les propondrán transmitir sobre el papel sus emociones. En lo que sería para ellos un día genial en la ciudad. La clave de este obradoiro estará en que los niños tengan sus primeros escarceos con el urbanismo. Para que los profesionales de la arquitectura saquen en claro cuáles son los puntos estratégicos que tiene esta península que mira a Irlanda. Los sitios a los que se recurre casi por inercia.

Los recorridos descritos por los participantes les servirán al colectivo para conocer cómo se mueven por A Coruña. Para coleccionar diferentes visiones urbanísticas desde el punto de vista sociológico.

Sin embargo, Caracasalibro tiene pensado abarcar todos los públicos. Su objetivo pasará por ofrecerles las herramientas para que las personas se expresen. Para eso, el grupo de profesionales les lanzará un órdago. A partir de la explicación de obras de arte, ellos tendrán que reinterpretarlas pero no con palabras. Con otra pieza.

 

Con las manos en la masa

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