El investigador Ramón y Cajal de la Universidad de A Coruña Guillermo Lorenzo Gómez acaba de conseguir una de las prestigiosas Becas Leonardo, dotada con un total de 50.000 euros, en la modalidad de Ingeniería por su estudio acerca de la previsión personalizada de la respuesta terapéutica del cáncer de mama triple negativo a través de simulaciones biomecánicas informadas por resonancia magnética y aprendizaje automático.
“Me enteré que me habían concedido la beca este martes por la mañana. Estoy muy contento con el resultado porque es un apoyo decisivo a la investigación que estoy haciendo y, además, me permitirá poder diversificar las líneas de trabajo”, explica el académico del departamento de Matemáticas de la UDC.
Estas Becas Leonardo 2024, creadas por la Fundación BBVA en el año 2014, seleccionaron un total de 20 proyectos innovadores–diez en cada una de sus modalidades– llevados a cabo en centros de investigación españoles por personal investigador de entre 30 y 45 años. El reconocido, Guillermo lorenzo, se hizo con uno de los premios concedidos entre un total de 493 candidaturas presentadas.
Y es que hace algo más de dos semanas Guillermo Lorenzo y su Grupo de Métodos Numéricos en Enxeñaría (GMNI) vinculado al Citeec de la UDC eran noticia por estar trabajando en el diseño de métodos computacionales que permitan predecir cómo avanzará el cáncer de próstata, pudiendo ayudar así en la toma de decisiones en el tratamiento.
“En el caso del cáncer de próstata nos centramos más en el seguimiento del paciente y decidir qué tipo de pruebas y radioterapia hay que hacer. En el cáncer de mama, nos centramos más en el propio tratamiento que en el seguimiento en general”, dice Lorenzo.
Así, el investigador contratado Ramón y Cajal busca dar continuidad a una investigación que ya había empezado años antes. “Ya había empezado a tratar este aspecto en Austin, Texas, en mi estancia postdoctoral.
Es una línea que tenía muchas ganas de seguir en A Coruña pero necesitaba apoyo económico. Me presenté a estas becas sabiendo que son muy competitivas y que había que ir a jugar. Me preparé el proyecto con mucho cariño y cuando acabé, me quedé contento con el resultado”, comenta.
Así, el investigador tiene claro por qué decidió emprender este nuevo proyecto. “En primer lugar es el primer cáncer que afecta a las mujeres y tiene una tasa de mortalidad bastante alta. Es diferente al de próstata, que no causa tantas muertes.
Me interesa, sobre todo, el triple negativo –subtipo para el que me han dado el proyecto– porque es muy difícil encontrar un tratamiento efectivo”, expone el trabajador del Citeec de la universidad coruñesa.
Aun así, expresa que este proyecto, que tendrá una duración de un año y medio, no le quitará tanto tiempo como el trabajo que están llevando a cabo para elaborar los métodos computacionales que puedan predecir cómo avanzará el cáncer de próstata, que tiene un plazo de estudio de tres años.
“El proyecto del cáncer de mama no tiene la misma envergadura que el de próstata, que está financiado por el Ministerio de Ciencia”, concluye.