Han nacido con la tecnología debajo del brazo y forma parte indisoluble de su día a día, pero cada vez se ven más jóvenes adictos al móvil y a las redes sociales, un problema que preocupa especialmente a padres y cuidadores y para el que no existen una solución común. Para darle herramientas a los adolescentes nace el programa ‘Desconéctate’, impulsado por MFL Psicología y Formación, que comienza este miércoles con una sesión gratuita para familiares a las 19.00 horas en la ONCE.
La psicóloga Ainhoa Otero, que forma parte del equipo de MFL, ofrece unas claves para identificar la adicción por un mal uso de las pantallas, ya que alerta de que un “gran porcentaje de los trastornos mentales se inician en la niñez o la adolescencia”.
¿Cómo afecta el uso excesivo de las pantallas al bienestar de los adolescentes?
Nos hemos dado cuenta en los últimos años que está habiendo un incremento de dificultades, tanto sociales como comportamentales y emocionales. Y encontramos que las nuevas tecnologías son un factor clave, entre otras cosas porque están en su día a día. Están en el día a día de cualquier persona, pero es que encima ellos se han criado ya con ellas. Ya son nativos digitales.
Y están en los colegios también, ya no es solo en la socialización.
Exacto. Hemos pasado a que ya no hay libros de texto, hay ordenadores. Tampoco están preparados a esas edades para saber manejar un ordenador, pero tienen la herramienta igualmente. Nos encontramos casos en los que teóricamente el ordenador del cole está súper capado, pero aún así hay niños que consiguen saltarse esas restricciones y juegan o ven vídeos mientras el profesor explica. Todo eso, al final, les acaba afectando en un montón de áreas. Si nos ponemos con el tema académico, es súper habitual que haya un bajón en el rendimiento académico. Y, a mayores, en el área afectiva y emocional también.
Es normal ver a un niño en un carrito con el móvil en la mano viendo los dibujos… ¿Se están dando problemas de adicción desde muy pequeños?
Justo. Ahí está actuando como un chupete digital. El niño está aprendiendo a calmarse con una pantalla, con una hiperestimulación, pero no estamos enseñando al niño a regular esa emoción.
Conforme van creciendo, esto se agravará, ¿no?
Claro. Estamos viendo niños que necesitan una estimulación muy constante e intensa porque es a lo que están acostumbrados. Luego tienen que hacer tareas que a lo mejor requieren un poco más de paciencia y vemos que hay una tolerancia a la frustración muy baja y una impaciencia brutal.
"Hemos pasado a que ya no hay libros de texto, hay ordenadores y no están preparados a esas edades para saber manejarlos"
¿Cómo afecta esta hiperconectividad en la adolescencia?
Estamos viendo problemas de adicción, de una ansiedad por no tener el dispositivo cerca, unas conductas muy impulsivas…
¿Existe relación con una mayor ansiedad en adolescentes?
Sí. Nos estamos encontrando casos de ansiedad social, por ejemplo. Con ese hipertexting, el estar constantemente conectados, enganchados, el miedo a perderme algo en redes sociales… Incluso esa sensación de vacío si no tienen el móvil. A todos nos cuesta salir de casa sin el móvil, pero a los adolescentes mucho más.
Mencionaba cómo se ve afectado el rendimiento académico, ¿cuál es el problema?
Hay una conexión entre esa hiperestimulación cognitiva con dificultades para mantener la atención a largo plazo. Pero ya no es solo eso. Esa necesidad de estar constantemente con un dispositivo o una pantalla, aunque lógicamente depende de cada caso, suma papeletas.
Se habla mucho del impacto que tienen las redes sociales en la autoestima.
Sí. También es cierto que si nos metemos en tema videojuegos, por ejemplo, se pueden llegar a generar muchas inseguridades. Hablas con gente online donde te critican, te machacan, te insultan, te dicen lo malísimo que eres jugando... Ese tipo de comentarios día tras día, te pueden generar una baja autoestima. Pero si nos enfocamos en redes sociales es una locura. Nos bombardean con técnicas o trucos mágicos para tener un cuerpazo, incluso te fomentan una imagen o un canon de belleza que no es real. Hace un par de años hubo un boom de gente que solicitaba operaciones estéticas para parecerse a un filtro de Instagram. Si eso le puede afectar a un adulto joven, imagínate a un adolescente. A esa edad, en esa etapa de vulnerabilidad y de cambios físicos, es una bomba de relojería.
"Los videojuegos pueden llegar a generar muchas inseguridades. A esa edad, la tecnología es una bomba de relojería"
Pero la tecnología también es una parte importante de la socialización, ¿cómo se equilibra?
Claro. Nos encontramos con ese problema. Está en el día a día, en nuestra rutina. Hay que buscar ese equilibrio y nuestro principal objetivo no es restringirles la tecnología. Intentamos que hagan un uso responsable porque la tecnología va a seguir estando ahí. Tenemos que aprender a vivir con ella y que no nos genere un malestar, que no lo utilicemos como un refugio emocional.
¿Cómo pueden los padres afrontar esa reducción del tiempo con pantallas sin que se vea como un castigo?
Tenemos que ver cada caso individual y adaptarnos un poco a las rutinas de cada uno, a qué dispositivo sea en el que pasa el mayor tiempo… A veces, incluso los padres tenemos que hacer un poco de autocrítica en ese sentido y de reflexión de cuál es nuestro propio uso de la tecnología. A veces, predicamos mal con el ejemplo.
Puede se muy contradictorio decirles que reduzcan ese tiempo de pantallas si tú tienes el móvil en la mano…
Claro. Es importante hacer esa reflexión. No significa que nosotros nos tengamos que adaptar, pero también es por nuestro propio bienestar. Lógicamente, sobre todo en este caso con adolescentes, los conflictos son muy habituales. Sería uno más. Hay que poner esos límites y negociar sin que lo vea como un castigo. Que sea más bien reajustar.
¿Qué señales indican que un menor tiene un problema de adicción a la tecnología?
¿Son capaces de tener otro tipo de conversaciones que no gire en torno todo al juego al que están jugando o los vídeos que están viendo en TikTok? ¿Piensan en algo más allá de eso? Aunque puedan hablar de otras cosas, si ves que siempre intentan dirigir la conversación ahí, si dejan de hacer actividades que antes hacían, si tienen ansiedad por separación por no tener acceso al dispositivo y están más irascibles o más irritables. Lógicamente esto también son características de la adolescencia. Es una etapa complicada porque los adolescentes ya de por sí tienden a pasar más tiempo a solas, pero depende de por qué.
¿Qué trastornos o enfermedades mentales son comunes en estos casos?
Un gran porcentaje de los trastornos mentales que podamos tener como adulto se inician en la niñez o en la adolescencia. Vamos acumulando factores. Tanto puede ser que esta mala gestión de las nuevas tecnologías llegue a genera dificultades de autoestima, un trastorno de la conducta alimentaria, ansiedad social… Hablamos de un montón de dificultades que, tanto puede ser que se generen a raíz de eso como que estén ya ahí por otros motivos.
"Un gran porcentaje de los trastornos mentales se inician en la adolescencia"
¿Cuál es el objetivo del programa?
Primero hacer un poco de concienciación de todas estas dificultades. Por eso, queremos ver también cada caso de cada adolescente. No podemos dar pautas generales. Lo ideal es que sea algo muy específico y hacer mucho trabajo con ellos a nivel de concienciación, de identificación emocional…
El programa contempla sesiones grupales, ¿es importante que sientan que es un problema común y no solo de ellos solos?
Exacto. Por eso planteamos el programa de esta manera. Primero hacemos una sesión con los padres de reflexión y concienciación de la realidad que estamos viviendo. Luego haríamos una segunda sesión grupal con todos los adolescentes interesados para concienciar, hacer reflexión y que vean que son varios. No son un bicho raro. Luego trabajaríamos con cada adolescente a nivel individual para ver qué dificultades nos encontramos y cómo podemos trabajar con eso. Y a los tres y seis meses volveríamos a hacer sesiones de seguimiento grupales. Es un poco para motivar. También nuestra idea es que si son de la misma zona, incluso puedan aumentar su red social. No es desconectarlos, es reconectar de forma diferente.