Muchos pensamientos, sentimientos y emociones seguro que rondaron la cabeza de Lucas Pérez cuando volvió a pisar el verde de Riazor. El delantero sintió en sus carnes como 7.000 aficionados blanquiazules coreaban su nombre cuando pasados unos minutos de las siete de la tarde saltaba al campo.
Un vídeo que el club había colgado en sus redes sociales servía de prólogo antes de que el ‘7’ blanquiazul se diese un baño de masas. Arengas al jugador, ‘Nos van a ver volver’ o recuerdos al ‘eterno rival’ atronaron el estadio herculino.
Preludio de lo que puede ser este domingo el campo coruñés, que rugirá con fuerza y vitoreará a nueva estrella, aunque Lucas no quiera verse así, en el choque ante Unionistas.
El jugador cumplió con todo el protocolo de esta clase de actos: toques al esférico, posado con el presidente Antonio Couceiro y con sus patrocinadores, Greenalia y lanzamiento de balones a la grada.
Uno de ellos descubrió al que podría ser el futuro arquero blanquiazul, pues detuvo sin problemas la pelota ante el aplauso de los seguidores.
Paseo por las diferentes gradas, firma de autógrafos, aunque imposible llegar a todos, y ‘pillería’ de los hinchas, que lanzaban sus camisetas al verde para que el nueve estampase su rúbrica.
Fotos con los aficionados, otro paseo por el campo y al final la emoción estallando en Lucas en forma de lágrimas, en la vuelta a donde ‘O neno’ ya había sido feliz.