El término desinfluencer nació en plataformas como tik tok e instagram como una reacción natural al consumo desmedido. Captando la atención de una audiencia cada vez más escéptica.
El movimiento “desinfluencer” está cambiando las redes sociales y está cobrando fuerza. En tiempos de compras impulsivas e impulsadas por las redes sociales, los desinfluencers buscan desaconsejar compras innecesarias, advertir sobre productos sobrevalorados y fomentar un consumo más consciente. Esta tendencia explota en tick tok con el #deinfluencing acumulando millones de visitas.
Con reseñas sinceras, experiencias personales, alertando sobre las estrategias de marketing que nos llevan a comprar cosas que no necesitamos.
Por la saturación de contenidos patrocinados, el consumo desmedido que producen cada vez más fatiga cuestionando la veracidad de las recomendaciones.
Las marcas han tomado nota de esta tendencia apostando por embajadores de sus marcas que realmente crean en los productos que promocionan. El desinfluencer a diferencia de los creadores de contenido que promueven productos para que los consumamos, buscan lo contrario.
Todos los nuevos desinfluencers se están haciendo un hueco con mensajes simples y directos, con miles de seguidores que los consideran fundamentales para contrastar la cantidad de información de los influencers que muestran artículos sobrevalorados y que realmente no necesitamos. A veces incluso te sugieren otras opciones.
Los desinfluencers son cada vez más populares, tienen miles de visualizaciones en tick tock. ¿Estamos ante un nuevo método de marketing o simplemente el mundo de los mal llamados influyentes se está acabando?
En definitiva las marcas y las empresas pagan a influencers por promocionar sus productos, es decir lo que realmente vemos es un teletienda sin sentido, todos promocionando lo mismo y sugiriendo que es lo mejor del mundo… Desinfluenciar al fin al cabo es influenciar con otro nombre en lugar de decir “compra esto” te dicen “no compres esto”.
Esta tendencia es una reacción al consumo excesivo, al minimalismo, se necesitan más conversaciones honestas sobre si necesitamos esos productos o no.
Este concepto empezó en youtube, donde un influencer muestra sus últimas compras a sus seguidores, que por cierto si te fijas un día compra una marca ,otro día otra con valores contrarios al anterior… sin criterio.
Este movimiento prevé afectar a las marcas, a los cambios de consumo, a los millones de influencers que salen de debajo de las piedras… Se avecina un cambio, un consumidor más consciente.
Por supuesto hay que tener cuidado para que el desinfluenciador no ataque o afecte a cualquier marca, especialmente cuando la crítica es negativa, tendría que regularse, llevando estrategias para evitar ataques infundados, no veraces… en fin para que no se conviertan en auténticos ‘haters’, se debe de analizar bien la información, con buenos criterios de marketing sin duda para resolverse.