Si hay una zona de la ciudad que se caracteriza por protagonizar reivindicaciones, protestas y peticiones a María Pita esa es el Barrio de las Flores, donde prácticamente cada semana se enarbola la bandera de una causa, ya sea respecto a los accesos, al sentimiento de abandono o con la actuación sobre el patio infantil de un centro de educación. Precisamente el comienzo de la obra para la construcción de un patio en el Centro de Educación Especial Nuestra Señora del Rosario ha puesto de manifiesto la realidad bicéfala de la representación vecinal.
La Asociación Vecinal en Defensa do Barrio das Flores y la Plataforma Vecinal Barrio de las Flores persiguen en ambos casos la defensa de los intereses de los residentes, aunque discrepan en su forma de actuación. Los primeros, presididos por Caluxa Barrientos, apuestan por la protesta a pie de calle y visible como forma de alcanzar sus objetivos, como evidenciaron también en el último pleno. No comparten las formas los miembros de la Plataforma, con David Pujales al frente.
En el orden de discrepancias está también la postura respecto al Plan Director del barrio. “La gente del Barrio de Las Flores no lo quiere”, sentencia Barrientos, muy alejada de la postura de la Plataforma Vecinal. “Nosotros somos apolíticos, y creemos que están haciendo política; es algo que nos deja quedar mal como barrio, ¿cómo puedes ir en contra de algo que te va a dar el pase a las subvenciones?”, lamenta Pujales. Eso sí, ambos hablan de cordialidad en su relación.