“Si tuviésemos una asociación de vecinos estaríamos quemándole el timbre a Inés todos los días. Así podremos hacerlo”. Con esa arenga terminaron por implicar a muchos indecisos los convocantes de la histórica reunión en el centro cívico de Eirís (adelantada por este diario en su versión impresa del jueves), que sirvió para dar forma, sin aparente marcha atrás, a la primera asociación vecinal en la historia del barrio de Xuxán. Así quedaron superadas muchas iniciativas frustradas, otras tantas desavenencias en la forma y en el tipo de representación, así como faltas de implicación. La curiosa paradoja de que el barrio más joven e incipiente de la ciudad no tuviera quien lo representase tiene los días contados, ya que al menos nueve de sus habitantes ya han manifestado y rubricado por escrito su deseo de conformar una junta directiva de carácter provisional. Antes del 17 de mayo debe darse oficialidad y carácter estatutario a la iniciativa.
Pioneros cuando Xuxán era poco más que predicar en el desierto, a veces en el sentido literal de la expresión, algunos de los integrantes de la antigua cooperativa de la zona realizaron la convocatoria e intentaron concienciar sobre la pérdida de oportunidades, sobre todo de ser escuchados, que se estaba produciendo con la ausencia de una asociación. Parte de los cimientos tienen que ver con su lucha, aunque propusieron dar un paso a un lado para que entre, por ejemplo, un representante de cada edificio del barrio en forma de vocal. “Ya tuvisteis que hacer un trámite parecido cuando se realizó el acceso a la vivienda a través de la cooperativa”, recordaron.
Que algo está cambiando en Xuxán y de las ganas de vincularse definitivamente con el movimiento vecinal lo evidencia el dato de asistencia: de los cinco contados de un encuentro reciente a los casi 50 que se presentaron en esta segunda intentona (segunda de 2025). Sin embargo, a medida que se empezaron a enumerar las cosas que deben mejorar en el barrio a muchos les vino a la cabeza la famosa escena de la película ‘Espartaco’, aunque en esta ocasión en vez de a la arena del Coliseo les apeteció unirse a la de los barrios de la ciudad. Hasta cinco voluntarios nacieron de una primera intentona, incluida una presidente provisional, María Sierra.
Según uno de los asistentes, quien acabó por postularse para vocal, los estatutos de este tipo de asociaciones requieren de la presentación de al menos nueve personas como cargos directivos. Tampoco fue difícil alcanzar esa cifra. De hecho, puede hablarse de un espíritu proactivo en el que cada uno de los que empezaron a intervenir excusó su falta de experiencia en este campo y cómo lo podía compensar con, por ejemplo, años de militancia en agrupaciones culturales.
En cuanto comenzó a quedar claro que la asociación vecinal iría adelante alguno ya se lanzó y empezó a reivindicar una comisión de fiestas. No en vano, Xuxán es uno de los pocos rincones de la ciudad que no consta de unas celebraciones patronales y su experiencia se reduce a un más que concurrido Halloween en los dos últimos años.
Finalmente, de vuelta a los aspectos sobre los que poner el foco en los primeros pasos de la asociación, todos los asistentes estuvieron de acuerdo en que “el enlace con Alfonso Molina y Matogrande, una línea de buses y el parque infantil” son las mayores preocupaciones.
La asociación vecinal de Xuxán contaba, incluso antes de la reunión, con un perfil en cada una de las redes sociales más importantes. Al término de ese intercambio de pareceres de más de una hora de duración también tiene el compromiso de nueve personas que serán pioneras en la lucha vecinal.