Los coruñeses viven un eclipse parcial de Sol entre telescopios, gafas y múltiples artilugios de cartón

El fenómeno astronómico fue la antesala para otros tres grandes eventos que habrá en los próximos años

A Coruña vivió este sábado uno de esos acontecimientos que hacen las delicias de todo astrónomo –ya sea profesional o amateur– que se precie: un eclipse. En concreto, un eclipse parcial de Sol que en casi ningún otro punto del Estado se pudo observar mejor, y que sirvió como excusa perfecta para que los herculinos desplegasen todo un arsenal tecnológico con el que disfrutar del evento: desde los recomendados, como los telescopios con filtros solares, hasta las desaconsejables gafas de eclipse, pasando por métodos de proyección tan simples como las cajas de aluminio y cartón.


Si bien, al ser un eclipse de Sol, sus efectos se pudieron notar desde cualquier parte, el lugar escogido por más de un centenar de personas fue la explanada de la Casa de las Ciencias, en el parque de Santa Margarita. Y esto fue debido a que, desde las 10.30 de la mañana, los trabajadores de los Museos Científicos Coruñeses y miembros de la Agrupación Astronómica Coruñesa Ío se encontraron allí para prestar material y consejo a todos aquellos curiosos que quisieran observar a la Luna danzando con el Astro Rey. El eclipse, a su vez, pudo seguirse en directo desde el telescopio de la Casa de las Ciencias, vía Youtube.


Decenas de personas abarrotaban así la explanada del museo cuando, desde las 10.45 horas, la Luna comenzó a ocultar poco a poco el Sol hasta tapar, en su momento de máximo apogeo, en torno a las 11.30 horas, un 43% de su visibilidad. El personal de los Museos Científicos y de la Agrupación Ío ayudó a los presentes con los diversos telescopios de filtros solares para poder observar el fenómeno sin temor a dañarse la vista. Asimismo, también repartió cajas de cartón preparadas para poder proyectar la imagen del eclipse en su interior y que nadie se perdiese el momento estelar.

 

 

 

 

Un ensayo para el futuro

Ni siquiera las nubes pasajeras impidieron a los asistentes disfrutar de un fenómeno que está lejos de producirse todos los días. El de ayer fue la antesala de un eclipse total de Sol que oscurecerá la urbe el 12 de agosto de 2026. No será el único gran evento astronómico del futuro cercano. Marcos Pérez, director de los Museos Científicos Coruñeses, explica que el eclipse de ayer les interesaba mucho porque, además del total del año que viene, “el año siguiente habrá uno que será parcial, y el siguiente, otro anular”. “Tenemos por delante tres años, que se conocen como ‘los tres años ibéricos’, en los que se dará una oportunidad única, que no se repetirá en nuestras vidas, de ver varios eclipses tan seguidos”, explica.


“Nuestra prioridad es educar: los eclipses van asociados a episodios masivos de gente que se hace daño en los ojos por mirar al sol con protección inadecuada”, comenta. Por eso los telescopios profesionales y los métodos de proyección indirecta, como los grandes tubos de cartón que repartieron entre el público, “que no cuestan nada de hacer” y ayudan a ver el sol. En cambio, se muestra tajante al rechazar el uso de las famosas gafas de eclipse, puesto que sus materiales pueden degradarse de un año para otro y, además, no ofrecen un disco de visión tan grande como los telescopios. “Es como una especie de simulacro para los años que vienen”, resume.
 

 

 

 

 

Los aficionados, en cualquier caso, se lo pasaron en grande. Algunos, como el fotógrafo Eduardo Barro, que congregó a varios curiosos a su alrededor con sus explicaciones, señalaban que llevaban semanas preparándose para el eclipse. Mientras que niños como Javier expresaban su sorpresa por un evento que, aunque “esperaba más grande”, definió como “espectacular”.


 

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