Jose Ángel Álvarez Vázquez (A Coruña, 1996), es uno de los médicos residentes en psiquiatría seleccionados por la Asociación Gallega de Psiquiatría y la Fundación María José Jove como ganadores del II Fondo de Ayudas para Formación Avanzada en Psiquiatría Infanto-Juvenil (FMJJ).
Así, ampliará su formación con una rotación de dos meses en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, para conocer el funcionamiento del dispositivo y modelo organizativo de los ‘GUIA’, equipos comunitarios de atención intensiva a la complejidad orientado a adolescentes y jóvenes con trastorno mental severo para trabajar directamente en su domicilio, en el entorno natural del adolescente, de forma que el abordaje también se hace a nivel familiar.
¿Cómo empezó su pasión por la medicina, y en especial, por la psiquiatría?
Mi pasión por la medicina nace ya desde bastante pequeño. Recuerdo ya en la adolescencia a interesarme más por este campo de la sanidad, desde luego vocacional.
Luego, el ejercicio de la psiquiatría ya fue más de durante la carrera, principalmente por las prácticas, en las que me empezó a posicionar más este campo y, tras acabar el MIR, decidí dedicarme a esto. Ahora me encuentro en el cuarto año –y último– de residencia y me he focalizado más en la psiquiatría de niños y adolescentes.
¿A qué se debe que la mayoría de los trastornos mentales comiencen en esta etapa juvenil?
Es cierto que hay una serie de trastornos que ya se inician desde unas primeras etapas de la vida, como los trastornos del neurodesarrollo, como por ejemplo, el autismo, que se ve ya durante los primeros años de la vida. En la etapa adolescente, es el momento en el que muchos otros trastornos dan más la cara, quizá por los grandes cambios que se experimentan durante esos años. Entonces sí que es verdad que son unas edades muy críticas en las que se debe hacer una intervención temprana. De los 14 a los 18 años, es una edad bastante crítica para la aparición de cierto tipo de alteraciones o de trastornos.
¿Qué agentes externos están implicados en estos trastornos?
La verdad es que es muy variado en función del tipo de trastorno que haya. Desde luego que hay una parte genética, pero también a estas edades tenemos que tener muy en cuenta las causas ambientales. Por ejemplo, la exposición a tóxicos, en las que yo remarcaría el consumo de porros, sobre todo, a tempranas edades. No obstante, también se está viendo ya desde estos últimos años como las redes sociales, en cierta manera, están provocando ciertas distorsiones, por ejemplo, en la imagen corporal, que pueden provocar trastornos en la conducta alimentaria, por ejemplo.
“Lo principal es escuchar a la persona y que sienta comprendida. No hay que restarle importancia cuando una persona nos cuenta que se encuentra mal"
¿Cuándo es recomendable acudir al psiquiatra?
Es importante acudir cuando se pierde funcionalidad en algún aspecto o área de nuestra vida. Por ejemplo, si de repente algo va mal en los estudios que me haga estar más cansado, o no sea capaz de concentrarme. También si se tiene una preocupación muy grande, que no sale de la cabeza. Son pequeñas señales de alarma, que, al menos, por lo menos en el caso de los adolescentes se lo comuniquen a alguien de su entorno, bien sea a sus padres o profesores, para que estén un poco más atentos de su evolución. Lo principal es escuchar a la persona y que se sienta comprendida. No hay que restarle importancia cuando una persona nos cuenta que se encuentra mal.
Acompañamiento, apoyo, simplemente es eso, estar atento.
¿Sigue siendo tabú en la sociedad hablar sobre este aspecto?
Yo diría que sí. Es verdad que parece que se está comentando más, pero a día de hoy sigue habiendo mucho estigma hacia las enfermedades mentales como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, entre otras. Con las redes sociales lo que no se puede obviar es que es una herramienta más de este siglo. Por lo tanto, lo que buscamos o intentamos de alguna manera es hacer un buen uso de las mismas.