Allá donde cada obra es un pequeño triunfo y los servicios básicos no se disfrutan, sino que se reivindican, los vecinos siguen esperando como principal aspiración la entrega de la obra en un lavadero. Es el paradigmático caso de lo que significa vivir en Elviña Castro y por dónde pasan los preocupaciones de unos residentes para quienes el asfaltado total del barrio es todavía un lujo por el que seguir luchando. El inicio de 2025 ha recuperado la preocupación por la obra del lavadero, en teoría parada desde hace tres años. Supuestamente no queda mucho más por hacer, por lo que los beneficiados por la intervención piden que se haga entrega de los trabajos de una vez.
Beatriz Martínez, presidenta de la asociación vecinal Rexumeiros-Castro de Elviña, subraya que la falta de culminación de los trabajos incluye a otro tipo de mejoras en el entorno, en una especie de efecto dominó en el que la carambola vuelve a salir cruz a sus asociados. “Después de tres años parada y acabada al mismo tiempo, la falta de entrega de la obra impide que se puedan realizar cosas como la instalación de la marquesina nueva para la parada del autobús”, subraya. “Además, los postres antiguos de la luz, una vez soterrados los cables, no tiene sentido que sigan ahí. Ya hemos pedido que nos los quiten”, manifiesta.
El entorno, que se corresponde en buena medida con la calle de la Fonte de Elviña, ha sido objeto de un proceso de humanización del que todavía no pueden beneficiarse, precisamente, los humanos. Mientras la obra no se entrega en la práctica funciona como un aparcamiento para vehículos. Además, de nueva empieza a tener poco.
Otro de los aspectos que pide la asociación de vecinos pasa por un recordatorio a los orígenes del emplazamiento. “Queríamos una foto grande, un mural, en el que se pudiera ver una imagen de las ‘lavandeiras’ trabajando en ese área, para que quedase constancia de lo que fue en su día”, explica la presidenta vecinal.
Por otra parte, los residentes quieren mostrar su agradecimiento público a la Universidad de A Coruña, que se hizo cargo de la reforma de las aceras dañadas por la presencia de plátanos en el entorno, y que complicaba el tránsito de los mayores de la zona.
Y es que la zona anexa a la biblioteca Xoana Capdevielle es responsabilidad de la institución educativa, mientras que la más próxima al parque infantil es una competencia municipal. Adeemás, es también objeto de la asociación vecinal lidiar y negociar con ambos frentes de manera habitual.