Los límites entre cocina moderna y tradicional se difuminan en un taller con varios platos gallegos

Los límites entre cocina moderna y tradicional se difuminan en un taller con varios platos gallegos
Noelia Rodríguez y Dolores García preparan los mejillones | javier Alborés

Uno de los eventos estrella de la jornada de ayer fue el taller ‘Cocina moderna versus cocina tradicional’, en el que los responsables de dos locales a priori antitéticos demostraron que, muchas veces, los límites entre ambas disciplinas son mucho más difusos de lo que se piensa.  Presentado por Jorge Guitián, el evento dio espacio a Xurxo Agrasar y Eva Fares, del innovador restaurante –con una estrella Michelín desde 2010– As Garzas de Malpica, para conversar con Dolores García y Noelia Rodríguez, de la tradicional Casa Peto de Outes, y compartir así vivencias y puntos de vista.

 

Mientras conversaban y explicaban sus historias, como no podía ser de otra manera, ambas parejas cocinaron platos que los asistentes pudieron probar. En el caso de Agrasar y Fares, se trata de la tercera generación de una familia que, en los 90, apostó por Malpica para asentarse y abrir un restaurante. Xurxo explicó que lleva trabajando desde que tiene 16 años allí, y ahora, junto a Fares, ya gestiona todo el establecimiento. Si bien ella es la encargada de cocina y él el de la parte dulce, ambos colaboraron ayer para cocinar platos como puerros confitados con salsa holandesa. “O puerro normalmente está relegado á sopa ou ás salsas, pero é unha verdura moi rica que perfectamente pode ser protagonista”, comentó Eva Fares.

 

 

Productos de la comunidad

 

Por su parte, García y Rodríguez participaron como representantes de un local que abrió en los 50, y que se mantiene desde entonces como un perfecto ejemplo de un negocio rural y tradicional gallego. Así, ambas chefs cocinaron también platos que resumen el producto que allí se ofrece, como mejillones y empanada. Esta última, expresaron, es todo un “baluarte” para locales como Casa Peto. Según explicaron, su restaurante utiliza en gran medida productos de la comunidad. Es el caso de los propios mejillones, que eran de las Rías Baixas.

 

Así, mientras exponían los platos y charlaban, pronto demostraron que, por muchas diferencias que pudiese haber entre ambos modelos, los parecidos son mayores. “A ruptura entre moderno e tradicional moitas veces non existe, son cousas que conviven, incluso a xente máis vangardista ten na súa base unha formación clásica”, expresó Guitián al señalar cómo, por ejemplo, Agrasar y Fares cocinaron un plato sencillo con mucho arraigo además en Galicia. Una lección para chuparse los dedos. 

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