Richard Gere está de nuevo por nuestras tierras. Ayer visitó Inditex en compañía de su mujer, la coruñesa Alejandra Silva García- Baquero. No es la primera vez que lo vemos por estos lares, en los que, según se cuenta, está buscando casa. Donde nunca se le ha visto es en Riazor, pese a su afición al fútbol y a que le une un nexo familiar con el Deportivo, precisamente a través de su esposa.
También a través de Alejandra Silva hay conexión familiar con el Real Madrid. El padre de su mujer, Ignacio Silva, fue vicepresidente económico del Real Madrid durante parte de la etapa en que la entidad blanca estaba presidida por Lorenzo Sanz. Consciente de esta relación, Florentino Pérez invitó al actor y a su pareja a la final de la Champions de 2016, en Milán. “Desde entonces, la familia, hijos incluidos, suele acudir al estadio de manera regular en sus largas estancias en Madrid”, apunta ‘Relevo’ en un reportaje publicado el pasado febrero.
Para encontrar el hilo que lo une con el Dépor hay que ir más atrás en el árbol genealógico de Alejandra Silva. En concreto, hasta llegar a su bisabuelo Rosendo Silva Torrens.
Nacido el 5 de julio de 1894 en A Coruña, Rosendo llegó al Deportivo en 1911 tras haber militado anteriormente en el Coruña, según se indica en el libro ‘De la Sala Calvet al título olvidado. Albores del RC Deportivo 1901-1912’. No fue el primer Silva que visitó de blanquiazul: su hermano mayor Eduardo lo precedió en 1909.
Delantero de gran planta, Rosendo tenía 18 años cuando, en 1912, formó parte del once deportivista que ganó la Copa España, primer título nacional del club coruñés. Al año siguiente abandonó la disciplina blanquiazul. En 1914 fue directivo del Deportivo Auténtico, que es una de las dos mitades en las que se escindió la entidad durante algunos años.
Según el libro antes citado, Rosendo Silva Torrens hizo carrera como financiero en el sector bancario. Se mudó a Madrid y fue apoderado de Juan March Ordinas. Por entonces, pasaba temporadas, sobre todo veraniegas, en unos chalets que hizo construir en Bastiagueiro (Oleiros). Falleció en la capital de España el 24 de marzo de 1963. Fue enterrado en un panteón familiar del cementerio de San Amaro. A su sepelio acudió el entonces alcalde coruñés Peñamaría de Llano, así como muchas más autoridades y notables de la época.