El lunes por la noche tuvo lugar un accidente de tráfico en Alfonso Molina. No es algo insólito, desde luego, y ni siquiera que fuera un vuelco lo convierte en especial. Pero si lo es que hayan pasado tres días y permanezca en el mismo lugar, en dirección salida antes de llegar a la zona comercial. Fuentes de la Policía Local señalan que es responsabilidad de su dueño retirarlo y como no se encuentra en una vía pública (acabó rodando por un descampado) no estorba al tráfico, así que no tienen por qué actuar de oficio
Sería distinto si los propietarios del solar solicitaran la asistencia de la grúa municipal pero esto no ha ocurrido. Básicamente, a día de hoy ese vehículo es un residuo. Como señalaron las mismas fuentes, el problema es que el seguro del accidentado no incluye asistencia en carretera, de manera que tiene que contratar por su cuenta un servicio de grúa para la retirada.
El individuo no sufrió heridas graves en el vuelco. De hecho, fue él quien alertó a las autoridades de lo que había ocurrido, y aseguró que tenía intención de retirar el vehículo, pero no fijó una fecha antes de ser trasladado al Hospital para que le trataran de sus lesiones.
En todo caso, los coches abandonados son algo muy común en A Coruña, y se retiran cerca de 400 al año. La Policía Local los descubre en sus patrullas por la ciudad. Normalmente, son fáciles de identificar por tener las ruedas desinfladas o por su aspecto sucio. “Normalmente no tienen pagado el seguro ni pasada la ITV”, comentan fuentes policiales. Eso significa que es ilegal que estén en la calle, incluso si se hallan estacionados, y pueden retirarse, aunque lo normal es un aviso.
Una vez en el depósito municipal, se avisa a los propietarios que acudan a recogerlos y a pagar la tasa correspondiente. Si no acuden, se publica en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP). Es lo que ocurrió en 2015 con 27 coches abandonados desde 1997. Pero eso solo ocurre con los que se hallan en la calle.