Estos días en Benidorm se han hecho pruebas de los primeros aerotaxis no tripulados, con participación coruñesa, como no podría ser de otro modo. Y nos da por pensar que esto es un sueño. No por el avance tecnológico. Más bien porque en la vasta inmensidad del cielo nos podemos despreocupar de que el de delante sepa poner el intermitente al tomar una rotonda. Un sueño.