El empresario mexicano Olegario Vázquez Raña falleció esta madrugada a los 89 años de edad. Propietario y presidente del consejo de administración del Grupo Empresarial Ángeles, la historia de Vázquez Raña es la de un éxito de la emigración gallega, tras la aventura de cruzar el charco que emprendió su familia.
Vázquez Raña nació en la capital de México el 10 de diciembre de 1935, diez años después de que su familia, natural de Avión, en Ourense, llegase al país. La andadura empresarial de la familia comenzó con la tienda Almacenes Vázquez, un comercio que, con los años, se transformó en un gran grupo empresarial. Fundado en 1998, es uno de los conglomerados más importantes y exitosos de México: posee hospitales, cadenas de hoteles y medios de comunicación.
Empresario, pero también filántropo y deportista, compitió en los Juegos Olímpicos. Intervino como tirador en cuatro ediciones: Tokio 1964, México 1968, Múnich 1972 y Montreal 1976. Además, también participó en todos los campeonatos mundiales desde 1966 hasta 1979, en los que estableció numerosos récords.
El pasado año, el jurado del Premio Ourensanía acordó concederle este galardón “por su especial vinculación con Ourense, en particular con el ayuntamiento de Avión”. Estos lazos, destacaba el jurado, eran especialmente importantes al tener "en cuenta su trayectoria y proyección internacional tanto en México y América como en el resto del mundo”.
Olegario Vázquez Raña era un hombre muy orgulloso de su tierra de origen y se sentía muy feliz en su caserío de Avión, a donde trajo a numerosos personajes. Entre otros, a un compatriota mexicano que estuvo varias veces en el listado de los hombres más ricos del planeta, Carlos Slim.
Otro de sus amigos con el que también compartió gratos momentos en su vivienda ourensana es el fundador de Inditex, Amancio Ortega, con quien tenía una muy buena relación.
Contaba en una entrevista hace ya más de una década que, pese a su éxito en los negocios, su "empresa más importante" era la familia: su esposa, Ángeles Aldir; sus hijos, María de los Ángeles, Mónica y Olegario, y sus nietos.
Sobre su éxito en los negocios, afirmaba: "Mi mamá a mí me decía: 'Mira, tú eres muy trabajador y la gente que es trabajadora, seria y responsable, normalmente va a ser gente importante o rica. Pero lo relevante no es eso, es que sepas cómo gastar el dinero'". Y él supo muy bien cómo hacerlo.
Era conocido por jugar (y ganar) al dominó en el bar Moncho de Avión, en donde salía a pasear y se paraba a saludar y a charlar con todos los vecinos.