Sánchez siembra dudas

Los lectores habituales de esta columna conocen mi posición sobre lo difícil que nos hacen la vida nuestros gobernantes. La mayoría de los problemas que padecemos como sociedad vienen de la mano de decisiones y actitudes de los políticos que, lejos de solucionarnos problemas, nos los crean. Lo último que nos han “regalado” es la decisión de Sánchez de tomarse unos días para decidir si dimite o no. La noticia cayó como una bomba el pasado jueves y rompió el tablero político y también la tranquilidad de los españoles. 

 

SI el ambiente político estaba enrarecido, ahora está mucho peor. Veamos, dicen que todo viene de una denuncia que un juez aceptó tramitar y que afecta a Begoña Gómez, esposa del presidente. Un sindicato de dudosa credibilidad presentó un corta y pega de titulares de prensa que denunciaban presuntas irregularidades y su señoría aceptó estudiarlas en busca de posibles delitos. Hasta ahí todo normal, de hecho, el gobierno en tromba salió en defensa de Begoña y proclamó que la denuncia “era falsa”, una idiotez porque pueden ser falsos los argumentos, pero la denuncia de falsa no tiene nada, es real como la vida misma y está presentada y admitida. 

 

Como consecuencia de esa denuncia el presidente anuncia que se toma cinco días para decidir si dimite o no y la prensa internacional pone a España, con el daño reputacional que ello supone, en los titulares de los tabloides como una posible corrupción de la mujer del presidente. La reacción de Sánchez es tan desproporcionada que genera alarmas y siembra dudas. Si los contenidos de la denuncia son falsos, como asegura el gobierno, no se entiende la reacción del presidente, seguramente sería archivada y Begoña quedaría libre de culpa e incluso reforzada con la decisión judicial bajo el brazo. 

 

Cabe pues pensar que este ni puede ser el motivo real del anuncio de Sánchez. ¿qué más puede haber? Pues no lo sabemos, pero la coincidencia de que un juez francés haya reabierto el caso “Pegasus” que atiende al espionaje el teléfono del presidente empieza a correr como la pólvora. Hagamos un ejercicio mental, imagínense que alguien les denuncia por robar el Banco de España a cualquiera de ustedes, me imagino que provocaría sus carcajadas y una inmensa tranquilidad, cuando uno se sabe inocente no tiene problema de acudir ante un juez, al final la verdad se impone. 

 

Pero cuando uno reacciona sobreactuando como Sánchez ha hecho, entonces empiezan las dudas. Que la política española está enfangada no cabe duda, pero los únicos responsables son los políticos que parece que cobran por complicarnos la vida. El propio Sánchez acusó a Feijóo de que su mujer se había beneficiado de subvenciones para la empresa en la que trabajaba cuando el líder popular era presidente de la Xunta, lo que se demostró falso y, por supuesto, Feijóo no dimitió de nada porque todo era falso y su respuesta fue serena y tranquila, a pesar de que el propio Sánchez gritaba en el parlamento “¡hay más!”. 

 

Mientras los políticos mantengan esta actitud barrio bajera que implica a las familias de los propios políticos, la sociedad se polarizará todavía más y solo Dios sabe cómo acabará esto. No sé si el lunes Sánchez se irá o no, ni tampoco si Zapatero es el “tapado” de todo esto, pero sí sé el daño que el presidente la ha hecho a nuestra democracia y a la imagen interior y exterior de España. La duda la sembró el mismo.

Sánchez siembra dudas

Te puede interesar