El sentimiento de conmoción, dolor y pérdida se volvió a adueñar de las cuencas mineras leonesas de Laciana y Bierzo con el accidente registrado este lunes en una explotación de Cerredo en Degaña (Asturias) en el que fallecieron cinco mineros naturales de distintos pueblos de estas comarcas, de donde también son dos de los cuatro heridos.
Un sentimiento que se creía perdido ya que las minas de carbón de estas zonas de León cerraron hace casi una década con la política de descarbonización y el cierre de las centrales térmicas, aunque algunos profesionales de la mina siguieron en el tajo en las explotaciones limítrofes asturianas que continúan en activo.
Así, el dolor de otros tiempos volvió a las calles de Orallo, Villaseca de Laciana, Caboalles, Sosas de Laciana, y el propio Ayuntamiento de Villablino, al que pertenecen todas estas localidades, que sintieron la pérdida de sus vecinos y que exteriorizaron con crespones negros en calles y casas para mostrar su luto. Un sentimiento que se extendió a la localidad berciana de Torre del Bierzo, de donde era el quinto fallecido.
En estas comarcas la minería lo fue todo y sus localidades se desarrollaron a la vera de los tajos, minas y cortas de carbón, donde el negro mineral fue vida, desarrollo y futuro, pero en donde también se pagó un alto precio en forma de accidentes, muertes y enfermedades asociadas a las explotaciones.
El cierre de las minas supuso el declive de estas dos comarcas ya que ninguna actividad económica pudo suplir el número de empleos ni salarios de unos trabajadores que fueron progresivamente prejubilados convirtiendo a Laciana en parte de esa España Vaciada, viendo año tras año cómo perdía población.
“Es un sentimiento que no se puede entender si no eres de una cuenca minera. Todo el mundo, sobre todo los que llevamos más tiempo aquí, conocemos a gente que ha sufrido un accidente o ha perdido a alguien”, comentó un vecino de Villablino.
En un bar de la misma localidad, un hostelero también se mostraba conmocionado, reconociendo que durante toda la mañana la gente estaba preocupada por conocer quiénes eran los fallecidos y heridos, ya que “somos pequeños pueblos, donde todo el mundo se conoce”.
“Es algo que después del cierre de las minas en León creíamos olvidado y que no volvería a pasar, pero mientras haya minas, pasarán lamentablemente estas cosas. Es lo que tiene la mina”, comentó el hostelero.
Por su parte, el alcalde de Villablino, Mario Rivas, que permaneció toda la mañana en la bocamina apoyando a las familias, reconoció que es “un día muy duro, muy difícil, en el que la mina vuelve a mostrar su peor cara con quienes solo quieren ganarse el pan”. Mientras la Junta de Castilla y León decretó dos días de luto, el Ayuntamiento de Villablino decretó tres y las banderas ondean ya a media asta.
Por su parte, la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, indicó que aunque se están investigando las causas, todo apunta a una explosión de grisú y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, aseguró durante su visita al lugar que “el peso de la ley” va a caer sobre las “posibles responsabilidades” del accidente.