Los que pudieron ser...

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Copia de Deporte Campeón-2014-02-10-023-18c4da3a

Curioso. En un partido de muchas y muy claras ocasiones de gol solo hubo acierto desde el punto de penalti. Errores individuales en la finalización o acierto de los porteros (Damián y Marcos), pero ni Laracha ni Barbadás fueron capaces de marcar de jugada. Por eso, al final, 1-1.
El resultado refleja igualdad en el marcador pero no en las propuestas de uno y otro equipo. El Laracha quiso el balón y lo mimó desde el pitido inicial, el Barbadás no se angustió por no tenerlo. El Laracha no evidenció prisas en sus ataques, apostó por la continuidad; el Barbadás esperó el error para contraatacar de forma fugaz y, sino, se apoyó en el balón parado para intentar hacer daño. El Laracha defendió con la línea defensiva adelantada, el Barbadás lo hizo replegado, buscando el hermetismo a través de la acumulación de músculo. Tan válido un planteamiento como el otro.
El Laracha asume riesgos en la salida de balón, va en su filosofía, no engaña a nadie. En un intervalo en el que el Barbadás decidió presionar más avanzado, el equipo local perdió el balón en el costado izquierdo, donde Beto (no es su posición natural) no acabó de adaptarse. El robo visitante tuvo continuidad con un pase cerca del punto de penalti. Moisés Pereiro controló y Javi Villar, que llegó tarde, hizo penalti. El propio Moisés se encargó de transformarlo en gol con un disparo sutil a la derecha de Damián. 0-1.
Partido cuesta arriba para un Laracha que empezó mejor el partido, con posesión, dominio y presencia en campo contrario. También con una de las mejores ocasiones. Edu no estuvo acertado ante Marcos para culminar una vistosa jugada elaborada del equipo local. El que perdona...
El gol en contra afectó a un Laracha que necesitaba, como mínimo, un tiempo muerto. El Barbadás tenía el partido donde quería. Marcador a favor, más repliegue, velocidad en las dos bandas (Rafita y Martín), un delantero corpulento y hábil (Hugo) y un enganche (Moisés), que entiende a la perfección el juego entre líneas.
No hubo sensación de reacción por parte del Laracha en el inicio del segundo período. Manuel Mosquera la buscó con un cambio de dibujo. Retiró a Martín y dio entrada a Miguel Taibo. Pasó a jugar con dos puntas: el propio Taibo y Carlitos (1-4-4-2) ¿Cómo afectó al desarrollo del partido? El Laracha perdió presencia en el centro del campo, pero la ganó cerca del área contraria. Sus ataques tenían menos duración y los contragolpes del Barbadás eran más peligrosos. La banda derecha, con Martín en ‘modo puñal’, una autopista. Damián fue el protagonista salvando a su equipo en dos ocasiones.
La declaración de intenciones del Laracha fue total con la penúltima sustitución: un centrocampista (Kevin) a la posición de lateral izquierdo (por Beto). Con el paso de los minutos, el 1-4-4-2 rojiverde sí tuvo efecto. Taibo gozó de dos ocasiones muy claras con incursiones por el perfil izquierdo. El Barbadás se defendió bien a balón parado (Nacho Currás lo ganó todo por arriba), pero no contaba con el recorte en el área de David Fandiño. Si claro fue el primer penalti, más claro fue el segundo. Currás frenó a Fandiño de forma ilegal.
Taibo, que falló dos ocasiones claras ante Marcos, acertó desde el punto fatídico. Gol muy similar al de Moisés en la primera parte: misma portería, mismo lado, mismo efecto. 1-1.
El Laracha siguió atacando y acabó mereciendo el 2-1 a base de empuje e insistencia. En cambio, en el último suspiro, Damián volvió a sacar una mano salvadora desviando, ya en la prolongación, un balón a córner.

Los que pudieron ser...

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