En enero de 1951, al cumplirse un año de la muerte de Castelao en la capital argentina, el Centro Betanzos de Buenos Aires, del que era asiduo y administrador honorario, instaló un monumento en su memoria en su sede social de la ciudad autónoma, en el número 1666 de la avenida de México. Una escultura realizada por Domingo Maza que inauguró con un acto de “extraordinaria concurrencia” , con representantes vascos y catalanes y de casi todas las entidades “da nosa colectividade”, así como miembros del Consello da Galiza. Así lo recogió unos días más tarde la revista de la asociación, que es una de las más antiguas de cuantas crearon los emigrantes en América.
El busto, realizado en bronce, ocupa ahora una de las vitrinas del Museo das Mariñas. En “un corredor da cronoloxía da cidade”, en un espacio dedicado a ese ‘otro’ Betanzos de Buenos Aires que tanto hizo por la cultura y el avance de Galicia, que celebrará 120 años de actividad este 2025. El traslado se completó, tras superar numerosos obstáculos, a mediados de los 80.
La idea inicial había sido transportarlo en el primer vuelo directo de Argentina a Galicia en mayo de 1980. En el avión particular del empresario José Viqueira Lago, natural de Betanzos. Un Cessna 414 que salió de Buenos Aires el sábado 2 de agosto de 1980 para, tras hacer escala en Recife (Brasil) y en Dakar (Senegal), aterrizar en Alvedro. “Lástima que no haya un aeropuerto en Betanzos! Pero volaremos sobre él antes de aterrizar en La Coruña”, comentó en una entrevista realizada unos meses antes Pepe Viqueira.
El “arriesgado vuelo” se completó con éxito, pero sin la escultura de Castelao. “No se realizó el envío por haberse opuesto la UCD a la iniciativa de la asociación de Buenos Aires”, argumentaron entonces los directivos del centro, que cuestionaron la actitud de Unión de Centro Democrático, que defendió colocarlo en la biblioteca municipal, de su mismo nombre, y aplazaron el traslado “hasta que se creen las condiciones favorables en la actividad política” de Betanzos, cuya corporación rechazó las alternativas del edil del Partido Comunista de Galicia (PCG), Ricardo García Gondell, y de Grupo del PSOE, representando por Antolín Sánchez Presedo, para emplazar el monumento en el casco histórico de la ciudad, en una vía dedicada a Rodríguez Castelao.
El representante comunista propuso situar el busto delante de la casa consistorial y cambiar el nombre de la plaza General Franco –ahora, de la Constitución– por Castelao, mientras que los socialistas defendieron ubicarlo en el entorno de Santa María, mirando hacia una de las “cruces de pedra”, en lo que actualmente es Fernán Pérez de Andrade, y denominarla plaza de Galicia.
Coincidiendo con el 75 aniversario de la muerte del autor de ‘Sempre en Galiza’, que se conmemorará con distintas actividades durante todo el año para homenajear y reivindicar su figura, el Museo das Mariñas rescata los sucesos ocurridos en los 80 a propósito del envío del busto de Buenos Aires a Betanzos. Un ‘enfrentamiento’ que remitentes y destinatarios vivieron separados por más de 10.100 kilómetros, por el océano Atlántico.
“O busto está nunha vitrina con dous exemplares da revista Betanzos de Bos Aires, que sigue sendo un medio moi válido para nós para coñecer a visión non oficial, a verdade do que ocorría, como a queima de libros despois da Guerra Civil”, explica Ángel Arcay, director de la Biblioteca y el Archivo de Betanzos, y del Museo das Mariñas.
En alguna ocasión “abandonó” estas instalaciones para exponerse en el Edificio Archivo con motivo del centenario del Centro Betanzos, pero nunca regresó a Buenos Aires.