La sentencia del “Prestige” no ha dejado satisfecho a nadie. Probablemente porque en el banquillo no se sentaban los verdaderos responsables de aquella tragedia medioambiental que los gallegos recordamos con auténtico estupor.
El Gobierno ha decidido recurrir y tratar de obtener compensaciones económicas por los daños sufridos. Parece razonable que así sea. Sin embargo, lo más importante es que hoy existen más mecanismos para evitar catástrofes como la sucedida.
Hoy existen más medios y un mayor control sobre la navegación, para evitar que chatarra flotante ponga en peligro nuestras costas y nuestra riqueza natural. En eso hemos avanzado.
La sentencia dice también que el Gobierno actuó con responsabilidad y que nadie fue capaz de probar que la decisión de alejar el barco de la costa fuese un error y, por ello, los que han tratado de sacar tajada política de esta catástrofe deberían disculparse ante un Gobierno que actuó de una manera profesional, tal y como se recoge en la sentencia judicial. Lo que falló fue la unidad política, porque la oposición únicamente buscaba sacar réditos electorales