Los años 30 de la historia de España, y de A Coruña, fueron tiempos muy convulsos, en los que la inestabilidad política, los problemas laborales, las conspiraciones y los conflictos y levantamientos estaban a la orden del día. En medio de la Segunda República, proclamada el de abril de 1931, y muy poco antes del golpe de Estado conocido como la Sanjurjada -en el que el general Sanjurjo lideró el 10 de agosto de 1932 desde Sevilla una facción del Ejército para levantarse contra el Gobierno de Azaña en una operación que fracasó casi desde su inicio- la ciudad de A Coruña fue testigo de un suceso relacionado con la lucha de los trabajadores pero que también supone una curiosa fórmula de protesta.
Ocurrió el 2 de agosto de 1932 en una panadería de la calle de Santa Lucía de A Coruña. Según relata en su edición del 3 de agosto El Ideal Gallego, "a no ser por las consecuencias ded haber resultado dos hombres heridos, el relato merecería hacerse en todos humorísticos".
En medio de una huelga de los trabajadores de la panadería, un joven se presentó en el establecimiento portando una empanada con el objetivo de que se la horneasen, un encargo habitual en aquella época. "Lo que sí tenía de particular era lo añadido a la empanada. Pero esta vez no era de pollo ni de bacalao; era de dinamita", refleja El Ideal Gallego.
La empanada explotó al calentarse la dinamita en el horno, lo que hizo que Fernando Vázquez y Luis Vázquez Regueiro sufriesen heridas, el primero ligeras erosiones en la mano izquierda que curaron en la Casa de Socorro de Santa Lucía, y el segundo quemaduras de primer y segundo grado en la cara, brazos y costado, además de contusiones en diversas partes del cuerpo. Además, el horno, propiedad de Manuel Regueiro y Santiso sufrió desperfectos de bastante consideración.