El paso de los días tras el cierre de La Intrusa no ha calmado el malestar y el cabreo entre los empresarios de hostelería y ocio nocturno. El establecimiento de la calle Torreiro, que según el Ayuntamiento y la Policía Local tenía el sonógrafo trucado, estará cerrado por tres meses. Sin embargo, esta ha sido la gota que ha colmado el vaso de un sector que ya había mostrado su preocupación tras la multa a Le Tavernier y el precinto de La Barbería, ambos tras mediciones de sonido por encima de la normativa. Precisamente eso, la normativa, es lo que intentarán adaptar en una serie de reuniones con los vecinos y el Gobierno local. Y el entendimiento no parece ni mucho menos sencillo.
En el comunicado inmediatamente posterior a su cierre, La Intrusa apelaba a la negociación y a la unión del sector hostelero, y al menos esta segunda petición se ha cumplido con una contundencia que no se veía desde la pandemia: aproximadamente medio centenar de hosteleros, que representan a muchos más establecimientos de la ciudad, acudirán esta tarde a una reunión en la calle San José. La convocatoria sigue abierta a todos aquellos que quieran acudir: será a las 20.00 horas en el bar Alfaiate.
En las conversaciones que se han mantenido durante todos estos días a través de las redes sociales han surgido ideas de todo tipo. Algunas de ellas incluso apostaban por hacer un bote común para sufragar las sanciones de los tres establecimientos (en total, más de 25.000 euros). Sin embargo, la dirección que cobra la convocatoria pasa por la constitución de una “mesa de negociación” para enlazar con el Ayuntamiento y los vecinos.
Algunos de los que no podrán acudir también han mostrado su apoyo y compromiso con la causa, por lo que la cifra de locales, según los convocantes, superaría con holgura el centenar. “Es la primera vez que creo que nos vamos a juntar todos de verdad y a superar nuestras diferencias”, indica uno de los que estarán, pero que prefiere no decir su nombre.
Entienden los hosteleros que no se trata de una problemática que afecte solamente a los locales de noche o al ocio nocturno, pues algunos de los multados funcionan durante la tarde e incluso dan servicio de comidas.
Uno de los grandes puntos de acuerdo es que, tal y como está la situación, el pago de las sanciones o incluso el cierre temporal, con la posible pérdida de la licencia por falta de actividad, suponen la clausura de lo que, al fin y al cabo, son empresas y motores de la economía. Finalmente, según anuncian los convocantes de la reunión, el tono buscará ser en todo momento conciliador y constructivo.