Sada permanece en vilo tras el anuncio de cierre inmediato de las instalaciones de Sargadelos en Cervo.
El administrador único de la empresa, Segismundo García, comunicó su decisión a los operarios cervenses, pero de momento no se dirigió a los de Sada. “Ninguén se puxo en contacto con nós, nin cos encargados nin cos representantes dos traballadores”, comentó a este diario el presidente del comité, Salvador González.
También desde el municipio sadense, la Asociación Irmáns Suárez Picallo expresó su indignación con lo comunicado en Cervo y convocó una concentración para el día 13 de abril delante de Cerámicas do Castro.
Así, tras señalar a quienes “apartaron a Isaac Díaz Pardo da dirección das empresas para perverter o espírito fundacional desta industria cultural”, instaron a las instituciones y a la sociedad a responder con contundencia: “Non podemos celebrar o Día das Artes Galegas dedicado a Díaz Pardo vendo como se finiquita o seu legado máis importante”, alertaron desde Sada.
Una visita de Inspección de Trabajo a Cervo, que acabó con una sanción para la empresa y la solicitud de corregir las deficiencias detectadas el método de aspiración usado, es uno de los motivos que desencadenan de esta decisión que, según lo manifestado, no afecta a O Castro.
En este sentido, el administrador único remitió un escrito a Inspección de Trabajo en Lugo en que explica que, dada la consideración de BIC (Bien de Interés Cultural) de Sargadelos en Cervo, es imposible cumplir los plazos indicados para realizar las obras necesarias para solventar la situación, “y por ello recurrimos al cierre, lo que también hacemos constar a los efectos oportunos en los pleitos que seguramente se provocarán a consecuencia de las indemnizaciones, liquidaciones y gastos de todo tipo que se ocasionarán”, advierte García. Así, “ante la dificultad para respetar y acometer la ingente normativa vigente, y dado que, según dicen, nuestra salud corre peligro, nos parece obligado no demorar el cierre para evitar multas, sinsabores y dar satisfacción cumplida a esa solícita inspección”, señala la carta enviada a Trabajo en Lugo.
La Xunta, que reconoció Sargadelos como “referente industrial e cultural”, confía en que “se atopen vías que permitan a súa continuidade” y el mantenimiento de los empleos en A Mariña, recoge el comunicado remitido por la Consellería de Emprego.
Desde la institución autonómica recordaron que la Inspección de Trabajo actúa para velar por el cumplimiento de las medidas de prevención de riesgos laborales y que el expediente al que hace alusión la empresa para explicar su último movimiento, “aínda non é firme e implicaría unha posible sanción de 5.000 euros ademáis da corrección de determinadas eivas” pero “ningunha destas medidas abocan ao peche da planta”, matizó Emprego.
Con todo, la Xunta entiende que cumplir con lo marcado “pode supoñer un reto, especialmente en instalacións de alto valor patrimonial como as de Sargadelos en Cervo, que son Ben de Interese Cultural desde 2014” y, en este sentido, se ofrece a colaborar y asesorar a sus responsables “na procura de solucións que permitan manter e seguir impulsando a actividade industrial” en Cervo.
Desde el Ministerio de Trabajo indicaron que las actuaciones impulsadas por los inspectores están motivadas por la solicitud de un informe de enfermedad por silicosis después de que dos empleadas desarrollaran neumoconiosis (enfermedades pulmonares crónicas producida por la inhalación de polvo de minerales o metales) y que, en el marco de esta actuación, de acordó imponer una sanción de 5.000 euros por “la falta de medidas adecuadas para evitar la exposición de una trabajadora afectada a polvo de sílice en su puesto de trabajo”, entre otras cuestiones informadas tras la vista a Cervo.
Así, atendiendo a sus conclusiones, el ministerio considera, al igual que la Xunta, que ni las sanciones ni en las obligaciones derivadas de los requerimientos tienen la suficiente entidad como para cerrar la sede de Cervo.
También la oposición y los sindicatos expresaron su rechazo y exigieron acciones a la Xunta. Así, el PSdeG reclamó protección para el empleo y la herencia cultural; el BNG exigió al Rueda que pare el cierre; CCOO reclamó a la Xunta que intervenga, y lo mismo UGT, mientras que la CIG condenó el proceder de García.