#RockYourSocks La moda rebelde que rompe prejuicios sobre el síndrome de Down

#RockYourSocks La moda rebelde que rompe prejuicios sobre el síndrome de Down
Utiliza calcetines desparejados para resaltar el valor de la diversidad.

¿Qué tienen en común los calcetines desparejados y la inclusión? Ambos desafían lo monótono para celebrar lo extraordinario. Este Día Mundial del Síndrome de Down, la iniciativa global #RockYourSocks —secundada por la asociación Down Galicia— nos anima a convertir nuestros pies en un lienzo de creatividad. La consigna: usa calcetines desparejados, ponte tres calcetines, combina patrones o elige diseños atrevidos para visibilizar la trisomía 21.

 

Todo comenzó con Chloe Lennon, una niña británica que en 2018 compartió un video en redes sociales animando al mundo a usar calcetines desparejados el 21 de marzo, Día Mundial del Síndrome de Down. Su mensaje se viralizó: más de 700.000 personas se unieron, transformando un gesto sencillo en un movimiento global.

 

La idea es tan poderosa como simple: los calcetines desparejados representan la belleza de lo único. Así como las personas con síndrome de Down tienen un cromosoma extra, combinar calcetines distintos desafía la norma y celebra que lo diferente suma.

 

En España, 35.000 personas viven con síndrome de Down y es la principal causa de discapacidad intelectual. Su acceso al mercado laboral sigue siendo una carrera de obstáculos. De las 23.000 personas con esta particularidad genética que están en edad de trabajar, tan solo el 5 por ciento tienen un empleo y están incluidos en el mercado laboral. Pero cuando logran acceder, su transformación es imparable.

 

La experiencia demuestra que las personas con síndrome de Down que trabajan en la empresa ordinaria, no sólo adquieren los conocimientos técnicos del puesto de trabajo, sino que también evolucionan en otras facetas de su vida. Además, la integración en el entorno laboral ofrece una independencia económica que fomenta el crecimiento y la maduración personal; pemite soñar inlcuso con una vida independiente, alejada de la constante supervisión de los padres. 

 

Son múltiples los casos de éxito laboral a pesar de la falta de capacitación empresarial para gestionar equipos diversos, los escasos programas de formación profesional adaptada y los prejuicios sobre la capacidad productiva de los trabajadores con síndrome de Down. 

 

Las asociaciones específicas que canalizan las demandas del colectivo de personas con síndrome de Down y aportan soluciones para contribuir a normalizar su situación en la sociedad, nos recuerdan que la inclusión va más allá de un gesto simbólico, que se requieren acciones concretas como contratar, escuchar y aprender

 

Este 21 de marzo, celebremos la diversidad conscientes de que no es solo una fecha en el calendario, sino un camino que se recorre con pasos audaces. Bailemos a distintos ritmos y enseñando nuestros calcetines desparejados. 

#RockYourSocks La moda rebelde que rompe prejuicios sobre el síndrome de Down

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