El Ideal Gallego del 17 de septiembre de 1999 ofrecía los detalles de la detención en O Burgo de un joven de 27 años que se dio a la fuga tras atropellar a una mujer en la avenida de Alfonso Molina. Era el día después de una jornada en la que se registraron importantes retenciones en las principales vías de entrada y salida de la ciudad. Hace 50 años el periódico se hacía eco del acto de clausura en Gandarío de la tercera edición del Campamento de Aspronaga, en el que participaron 76 jóvenes. El diario también informaba de la llegada a A Coruña de los cuerpos del matrimonio Barral Fernández, dos de las víctimas del atentado de ETA en la calle del Correo de Madrid. Otros restos mortales, los de Ángel Hermosilla, llegaban a la ciudad hace 100 años.
Lo ocurrido en A Coruña el 16 de septiembre de 1999 tuvo bastantes similitudes con una película de acción al más puro estilo americano. Un joven de 27 años, vecino de Labañou, protagonizó una persecución después de cometer diversos actos delictivos, entre los que se encuentra un atropello a una mujer en Alfonso Molina. El primer episodio tuvo lugar a las 09.30 de la mañana, cuando J.F.L., al volante de un Ford Orión blanco, chocó contra un camión en el acceso que comunica la avenida de Alfonso Molina con Continente. Durante la fuga, el joven atropelló a M.L.A., de 45 años, en la misma avenida. La mujer fue trasladada al hospital Juan Canalejo por una ambulancia del 061, con pronóstico reservado. La detención el autor llegó poco después en un taller mecánico de O Burgo.
En la jornada de ayer las retenciones se dejaron sentir en la avenida de Alfonso Molina. Las causas fueron varias, desde las lluvias hasta varios accidentes de circulación, pasando por las obras del puente de El Pasaje. Así, en la autopista, a la entrada de la ciudad se produjo una colisión en la que se vieron implicados tres coches, sin heridos graves. En lo que va de 1999, Alfonso Molina registró 77 accidentes, 28 de ellos con heridos.
En Gandarío fue clausurado ayer el Campamento que durante tres años consecutivos viene teniendo lugar, organizado por la Delegación de la Juventud en colaboración con Aspronaga. Setenta y seis muchachos y muchachas de edades desde los catorce años en adelante han pasado allí en alegre camaradería los días que van del 2 al 16 de septiembre de 1974. Al acto de clausura, además de los diferentes directivos y personalidades, acudieron familiares de los muchachos, que presenciaron la entrega de medallas y trofeos como recuerdo de los días pasados y de las distintas competiciones realizadas.
Por otra parte, a la una de la madrugada llegó a la Ciudad Sanitaria “Juan Canalejo” de La Coruña el cortejo fúnebre que trasladaba los féretros con los restos del matrimonio Barral Fernández, dos de las once víctimas del criminal atentado ocurrido en la calle del Correo, de Madrid, el pasado viernes, 13 de septiembre de 1974. La capilla ardiente quedó instalada en la planta sótano de la Ciudad Sanitaria. Hoy, desde dicho lugar, se organizará el cortejo fúnebre, a las diez de la mañana, para acceder al Cementerio general.
En la mañana de ayer, 16 de septiembre de 1949, un camión atropelló en la Avenida de la Marina al soldado del Grupo de Automóviles Guillermo Pérez Torrado, de 21 años, que falleció a los pocos momentos de ingresar en el Hospital de Montiño. Posteriormente, el mismo camión atropelló en Los Castros al niño de 11 años Cesáreo Fernández Carril, causándole heridas de carácter grave.
Según una versión que hemos recogido minutos después de las nueve de la mañana de ayer, el aludido camión, conducido por Serafín Cortón, se dirigía por la Avenida de la Marina con dirección a Meirás. El soldado Guillermo Pérez Torrado subió a un tranvía que se hallaba estacionado en la Avenida de la Marina y se cayó en marcha. El camión hizo un rápido viraje hacia la acera para evitar el atropello, pero alcanzó al soldado. El cadáver fue trasladado a su domicilio en la calle de la Torre.
Hoy, 17 de septiembre de 1924, llegarán a esta ciudad los restos mortales de un hijo ilustre de La Coruña, que demostrando el afecto profesado en vida a la ciudad natal, ha dispuesto que sean aquí trasladados para que descansen en el Cementerio coruñés. Don Ángel Hermosilla, hombre cultísimo, publicista distinguido y muy docto en cuestiones jurídicas y sociales, pertenecía al Cuerpo Jurídico de la Armada, en el que alcanzó el grado de auditor general.
Muy de corazón participamos del sentimiento que la muerte de este coruñés ilustre produce en todos los centros de cultura de esta región y nos sumamos al duelo de su atribulada familia, en especial de la distinguida viuda e hijos del señor Hermosilla, por cuyo eterno descanso elevamos nuestras oraciones al Cielo. El finado era miembro muy relevante de la Academia Gallega.