Esta carne no es para todos (solo para los que quieren cambiar el mundo)

Esta carne no es para todos (solo para los que quieren cambiar el mundo)
Marina Vaz, en el stand de Verín Biocoop, durante el Galicia Fórum Gastronómico I LUCÍA FDEZ. RAMÓN

Desde 1998, la cooperativa gallega Verín Biocoop ha sido un faro de innovación y compromiso ambiental en la provincia de Ourense. Fundada en 1998 por José Luiz Vaz con la misión de rescatar razas bovinas autóctonas en peligro de extinción y promover una producción cárnica ecológica, esta iniciativa empresarial se ha convertido en un modelo de sostenibilidad y revitalización rural.

 

Razas autóctonas: patrimonio vivo de Ourense

Verín Biocoop trabaja con las cinco razas autóctonas de la provincia: caldelana, vianesa, frieresa, limiana y cachena, esta última reconocida como “la vaca más pequeña del mundo”. Estas especies, adaptadas durante siglos al clima y la orografía de la región, destacan por su rusticidad, longevidad y resistencia natural a enfermedades. Su cría en libertad, alimentadas con leche materna y pastos naturales, garantiza un ciclo de vida sin antibióticos preventivos ni químicos sintéticos, asegurando carne de máxima calidad.

 

Medio ambiente y prevención de incendios

Como nos explica Marina Vaz Quintillán, segunda generación al frente de la cooperativa, en el “triángulo de los incendios de Europa”, Ourense enfrenta graves desafíos ambientales. Las vacas de Verín Biocoop actúan como 'brigadas antiincendios naturales': al pastar, limpian el terreno de maleza, reduciendo el combustible para los fuegos. Este sistema no solo protege el ecosistema, sino que revitaliza zonas rurales despobladas, combatiendo el abandono mediante prácticas agroganaderas sostenibles.

 

Carne ecológica: salud en cada bocado

La carne producida por estas vacas se distingue por su grasa infiltrada (marmoleado), considerada más saludable que la grasa externa de la ganadería intensiva. Libre de químicos y antibióticos, responde a las preocupaciones actuales sobre resistencias bacterianas y salud alimentaria. 

 

“Nuestros animales viven en libertad desde que nacen hasta su sacrificio, lo que se traduce en bienestar animal y un producto final excepcional”, destaca Marina. "Siempre nos movemos con la siguiente premisa: cualquier animal que haya sido maltratado, que haya tenido una crianza con estrés, sometido a falta de espacio, falta de luz, va a ser un animal estresado. Si nosotros comemos animales estresados vamos a estar comiendo fast food. Si, por el contrario, nosotros comemos, animales felices, que son criados respetando todas sus necesidades biológicas, de espacio, de luz, incluso de sexualidad, vamos a estar comiendo animales felices. Creemos que esa felicidad se va a transmitir también a nuestros consumidores".

 

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Detalle de la carne marmoleada de la cooperativa Verín Biocoop

 

Hamburguesas fusión de tradición y alta cocina

En colaboración con Marcelo Tejedor, el primer cocinero gallego con Estrella Michelín, Verín Biocop diseñó sus primeras hamburguesas de carne cachena, elaboradas con ingredientes 100 por cien ecológicos —manzana, ajo, perejil y sal— y sin gluten. Una opción inclusiva para dietas específicas. Este proyecto refleja la apuesta de la cooperativa por la innovación gastronómica y pone en valor los productos locales. "Son hamburguesas de ternera y de vaca. No utilizamos panes rallados ni nada similar. Están adaptadas para cualquier persona. No llevan absolutamente nada más", detalla Marina.

 

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Las hamburguesas, de ternera o de vaca, están elaboradas con manzana, sal, ajo y perejil ecológicos

"Tenemos que concienciar desde los colegios, a los niños desde pequeños, de la necesidad de una alimentación sana. También de la necesidad de cuidar nuestro territorio, en un momento en el que sabemos que el cambio climático está aquí; lo estamos provocando y acelerando de una forma increíble y si no tomamos medidas absolutas no vamos a tener un mundo que dejarle a nuestros hijos y a nuestros nietos. Estamos en un momento de no retorno y si seguimos así acabaremos con nuestro planeta", reflexiona. 

 

También reivindica que los alimentos de calidad, los alimentos ecológicos, lleguen a todo el mundo con un precio justo "asumible y asequible". "Nos dicen que la producción ecológica es más cara y no es verdad. Si la producción intensiva y la producción que no ecológica tuvieran que pagar los costes para el medio ambiente y para la salud humana que están provocando, sus productos alcanzarían precios elevadísimos. Convierten los terrenos en superficies baldías por el uso continuado de pesticidas y de fertilizantes. Si eso lo tuvieran que pagar los clientes, el precio sería inasumible", sentencia.

 

 

Mayor esfuerzo "glocal"

Sin embargo, y aunque promueven el consumo de cercanía, la mayor parte de las ventas de Verín Biocoop se concentran en zonas como Madrid, Valencia o Barcelona. “En Galicia hay conciencia, pero aún falta apoyo local. Si queremos cambiar el mundo hemos de empezar por lo que tenemos más cerca. Parece que hay más conciencia hacia otras zonas que hacia la nuestra y es una pena. Hay que trabajar mucho", lamentan desde la cooperativa.

 

Verín Biocoop demuestra que es posible conciliar producción alimentaria, conservación de biodiversidad y lucha contra el cambio climático. Su trabajo no solo preserva razas únicas, sino que ofrece soluciones tangibles para problemas globales. Un modelo destinado a cambiar el mundo.

Esta carne no es para todos (solo para los que quieren cambiar el mundo)

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