Que alguien hable de su experiencia con el cáncer como una de las “más bonitas” de su vida es, cuanto menos, chocante. Acostumbrados a testimonios muy duros, no es habitual encontrar historias que hablen de que la vida continúa tras el diagnóstico. Lucía Saavedra, una actriz coruñesa que vive en Londres, no quiso que la suya se parase. Vivió momentos difíciles y tuvo miedo, pero también experimentó muchos instantes de felicidad en todo este proceso y se sintió muy arropada por los suyos. Ahora quiere convertir su vivencia en una película que dé el ejemplo que ella no tuvo.
Fue en julio de 2024 cuando saltaron los alarmas de Lucía al notarse un bulto en la mama derecha. “Me di cuenta porque había un póster en el gimnasio que ponía ‘busca estos síntomas’. Cuando levanté el brazo, vi el pecho feo, como una manzana arrugada, y estaba oscuro. Ahí ya me asusté y fui a hacerme la prueba”, recuerda la actriz, natural de la zona de Labañou.
Cuando iba a recibir los resultados, estaba convencida de que no tenía nada maligno. “Me acuerdo que había un cartel que decía: ‘En la sala 17 se necesita enfermera especializada en cáncer’. Y recuerdo pensar: ‘A alguien le van a dar malas noticias’. ¡Era a mí!”, cuenta. Lo hace entre risas, pero confiesa que “la peor parte fueron las dos semanas post diagnóstico” por la incertidumbre de no saber qué tenía. “En mi caso era un cáncer de mama de estrógeno. Me llegó a los nódulos linfáticos y era bastante agresivo, pero lo pillé a tiempo y con la operación me limpiaron bien la zona”.
"“Ha habido momentos muy duros, pero yo veo esta experiencia como una de las más bonitas de mi vida"
Cuando llegó el diagnóstico, Lucía llevaba nueve años viviendo en Londres. “Si me volvía a casa, significaba volver para curarme, pero yo no quería que mi vida se parase”, afirma. Para su familia, fue complicado tenerla lejos, por lo que decidió viajar a A Coruña tras la operación.
Su entorno también hizo mucho en su proceso de quimioterapia. “Mis amigos se organizaron todos en un grupo de WhatsApp para que nunca fuese sola al hospital. Y si tenía un día malo y enviaba un mensaje de voz llorando, que no fueron muchos, ya tenía a alguien en la puerta para estar conmigo. Nunca me he sentido tan querida y agradecida en mi vida”, celebra.
“La quimio no es como en las pelis –asegura–. No voy a decir que fue el paraíso, pero te dan un montón de esteroides y cuando mi cuerpo volvía a ser el mismo me daba tal felicidad... Yo la llamaba ‘la semana de la alegría’”.
Lucía iba a cada sesión con un amigo diferente y recuerda esos momentos como instantes de mucha conexión. Llevaban comida, les leía las cartas del tarot, se ponían al día... “No recuerdo una vez que dijese ‘qué mal lo pasé’”, confiesa la coruñesa.
Para ella, “no hay nada peor a que te traten con pena”. “Me da mucha rabia que digan ‘ay, pobre’. Yo al principio no quería que nadie me lo notase, pero decidí tomar el control y me rapé la cabeza. En esa época me puse la pañoleta, pero me duró poco porque me veo más guapa sin ella”, asegura entre risas. Precisamente el título de su futura película es ‘Headscarf’ (pañuelo de cabeza).
"A mí el miedo que me daba no era morirme, era perderme a mí misma como mujer y perder mi esencia"
En todo este proceso conoció a más chicas en su situación y todas coincidían en lo mismo: querían vivir una vida normal, con los problemas de personas de su edad. “Yo me acuerdo de pensar: ‘¿A quién le voy a gustar ahora?’ A mí el miedo que me daba no era morirme, era perderme a mí misma como mujer. Perder
mi esencia... Y me di cuenta de que me sentía así porque todos los ejemplos que veía eran situaciones muy dramáticas y depresivas. Hay mucho miedo a hablar de cáncer pero yo lo veo de una manera tan natural que la gente se asusta”, asegura.
‘Headscarf’ pretende ser todo lo que Lucía no encontró. “Si yo hubiese visto este ejemplo, no habría tenido tanto miedo. Ni yo ni mi madre”, reconoce. Busca así llegar a todos los que vienen detrás de ella para que puedan comprender un poco más, desde la empatía, los problemas con los que convive una persona con cáncer. “Esta peli es una historia sobre alguien lidiando con la ansiedad de cómo se ve a sí misma por culpa de la enfermedad. Una chica que está viviendo una vida normal pero que quiere quedar con el tío que le gusta y le da miedo. El cáncer es la sombra, no es el tema principal”, explica.
Lucía Saavedra quiere que “quede claro que no se pasa bien”: “Para mí ha habido momentos muy duros, pero yo veo esta experiencia como una de las más bonitas de mi vida. Y no lo digo ligeramente”.