Los vecinos de Novo Mesoiro crean un sistema de transporte solidario para una paciente oncológica

El testimonio de Paula Ferro durante la reunión con el Ayuntamiento tocó la fibra y movilizó a varios residentes
Los vecinos de Novo Mesoiro crean un sistema de transporte solidario para una paciente oncológica
Paula Ferro, en una de las paradas de la línea 21 en Novo Mesoiro | Pedro Puig

Durante la reunión para construir el transporte urbano del futuro que tuvo lugar el pasado sábado en Novo Mesoiro hubo de todo. Siempre desde el respeto, las propuestas al Ayuntamiento tuvieron distintos niveles de acidez, sarcasmo, indignación o reproche, toda vez que el barrio periférico tiene desde hace años un alto índice de descontento con su movilidad. No obstante, hubo un impasse, un silencio conjunto en forma de respeto cuando le tocó el turno para intervenir a Paula Ferro, una residente de 45 años que primero afirmó que lleva dos sin conducir y que posteriormente se definió como paciente oncológica

 

 

 


Las quejas habituales sobre el autobús del pasado y cómo solucionarlos en el mapa del futuro hablan de dificultades para ir a trabajar, retrasos en los niños a la hora de acudir al centro escolar o incluso la obligación de un gasto extra al salir de fiesta. Pero la naturalidad y crudeza del relato de Paula dejó literalmente sin palabras a todos los actores y participantes en el debate: necesita de alguien que la lleve y la traiga cada vez que tiene que recibir tratamiento, debido a lo complicado de los transbordos y la duración del trayecto. El mensaje caló tanto y retumbó hasta tal manera en las entradas del barrio que sólo 48 horas después volvió a aflorar la solidaridad de los vecinos. Ya está en marcha un grupo de WhatsApp para organizar un sistema de transporte gestionado por los residentes y en el que se organicen turnos para llevar y traer a Paula al Oncológico. “Me ofrezco voluntario en los días que libre y pueda hacerlo; si alguien a conoce y le parece buena idea genial. Tenemos que ayudarnos dentro de lo posible y hacernos la vida más llevadera”, rezaba el mensaje original. Los apoyos afloraron en cuestión de minutos y abrumaron a la propia Paula, presente en el chat vecinal.


Ayudas

La propia paciente agradeció a través de un mensaje todas las muestras de cariño y la iniciativa de sus residentes, aunque advirtió que su padre y su marido ya hacen todo lo posible por llevarla y traerla. Respecto a los condicionantes, Paula no quiere que el relato se quede en ella misma. “Hay unas 200 personas en tratamiento y que no piden un transporte para ir de compras o a bailar, sino que es una necesidad. Si no lo recibimos nos morimos”, sentencia. 


El traslado al Oncológico a través de la línea 21 implica una hora, con dos opciones de transbordos, que es donde realmente Paula encuentra los momentos más crudos. De hecho, si la ida se hace dura, la vuelta es muchas veces, literalmente imposible. “Necesito que me vaya a buscar alguien, porque no puedo subirme al bus y mucho menos andar cambiando”, confiesa. “Lo que han hecho los vecinos es una maravilla, de 10, pero ya estamos acostumbradós a iniciativas así en este barrio”, prosigue una persona que no quiere acaparar protagonismo y que desea que el simple hecho de acudir a un hospital no tenga que implicar solidaridad de ningún tipo

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