La Escuela Técnica Superior de Náutica y Máquinas, los Conservatorios Profesional y Superior de Música, la Escuela Oficial de Idiomas o la UNED son algunos de los edificios educativos que dan nombre a Ciudad Escolar, una zona que hace escasos siete años podía presumir de contar con media docena de locales dedicados a la venta de libros. No obstante, el auge de la era digital y el paso de la pandemia ha dejado a este distrito con una sola librería, Clunia.
El 20 de diciembre de 2014 Fina Puñal y su socio Julio Taboada fueron los encargados de crear un local que, más de diez años después, se ha convertido en el principal –y único– exponente en nutrir de cultura al barrio y ser un gran punto de encuentro para los vecinos de la zona. “Decidimos abrirla porque como Julio venía del sector del libro y en mi caso siempre ha sido un mundo que me encantaba, creíamos que era una buena oportunidad”, explica Puñal.
Durante esos años, hasta cuatro librerías más luchaban por hacerse con la clientela de la zona. Una de ellas, Papelería Calvo, fue la primera en cerrar, allá por el año 2018. Y es que, ubicada en la calle Argentina, el local vivía de los apuntes, fotocopias y libros que podían ser necesarios para alguna de las asignaturas que se imparten en la Escuela Técnica Superior de Náutica y Máquinas.
En la plaza del Conservatorio se ubicaban las dos más recientes: Ciudad Escolar y Terra. La primera de ellas (hoy Forno de Cambre) fue la segunda en caer. Dedicada a la venta de libros de todo tipo, desde poesía y novela hasta para colegios e institutos, echó el cierre tras una pandemia que no me hizo más que perjudicar al comercio local. La última en despedirse fue Terra, el 13 de junio de 2023. Los dueños de la famosa librería que durante más de 36 años abasteció a la gran mayoría de padres y alumnos que encargaban sus libros de texto o compraban material escolar decidieron poner fin a su comercio tras jubilarse.
Desde hace casi dos años Clunia es la última superviviente de una zona que parece que poco a poco ve cómo el sector librero va perdiendo fuelle. Sin embargo, tal y como apunta Fina Puñal, parte del éxito son dos cosas: la atención al cliente y la importancia de ser capaz de reinventarse con el paso de los años.
“Nosotros ya entramos con un programa de librería automatizada, lo que nos permite inmediatamente pedir a los proveedores al momento el libro y saber si lo tienen o no. Ahora, la gran mayoría están automatizadas pero entonces Terra y Ciudad Escolar no, trabajaban de otra manera. Sí que es verdad que no tenemos capacidad para ser como Fnac o la Casa del Libro pero yo te puedo tener el libro mañana, o en dos días como muy tarde, siempre que esté disponible, claro”, comenta la propietaria de la librería.
Aun así, cree que la competencia desleal que están ejerciendo las grandes franquicias es uno de los factores que más está condicionando a estos establecimientos. “El Gobierno tiene que fijar el precio del libro de texto. Actualmente es libre, lo que hace que las grandes superficies puedan vender a precio de coste y con eso no podemos competir. Eso es lo que mata a las librerías”, añade Fina Puñal.