Apenas unas horas después de que medio centenar de hosteleros escenificasen su preocupación y desacuerdo con la dinámica de multas y cierres por parte de la Policía Local, el Ayuntamiento y su máximo representante, la alcaldesa Inés Rey, han movido ficha. Así, la regidora ha abierto la puerta a una de sus principales demandas, la creación de una mesa de diálogo, así como a la posible revisión de la normativa vigente. "Por supuesto que estamos dispuestos a sentarnos con el sector a dialogar; actualmente tenemos una normativa, y la normativa actual hay que cumplirla. Otra cosa será, si fruto de ese diálogo, decidimos que cambie o se adapte a los nuevos tiempos", sentenció.
Los hosteleros recordaron tras su reunión que son un motor fundamental de la economía de la ciudad, y ese guante también lo ha recogido Rey. "En cualquier caso, creo que hemos demostrado nuestro apoyo a un sector fundamental de la ciudad, con una actividad importantísima, que tiene que ser compatible con el descanso ciudadano y tenemos que dotarnos de un marco jurídico para todos: vecinos, hosteleros y el propio Ayuntamiento", dijo. Así, ver a los hosteleros, el Ayuntamiento, los vecinos y las autoridades competentes sentados a una misma mesa está más cerca que nunca. "Ya les he comunicado (a los hosteleros) que vamos a crear una mesa institucional, en la que participarán los concejales con responsabilidad en Seguridad Ciudadana, Urbanismo, Hostelería y Turismo y yo misma para analizar la situación actual y ver qué medidas se pueden tomar para garantizar la seguridad jurídica y la convivencia con los vecinos", subrayó. "Estamos abiertos al diálogo, como siempre estuvimos, y en los próximos días convocaremos esa reunión", reiteró, además de incluir varias veces a los vecinos en esa convocatoria.
El grupo de hosteleros que, tal y como adelantó El Ideal Gallego, se reunieron el pasado martes en el Alfaiate se mostraron profundamente satisfechos con las palabras de la alcaldesa. "Ha sido muy rápida y eficiente y recogemos su guante. Respecto a las palabras de Inés y solicitaremos ya una reunión", indicaron. "Una ciudad tiene que ser dinámica, al igual que su normativa urbanística. Lo que está pasando obliga a un cambio en la normativa y un punto de acuerdo en el que convivir en paz", prosiguieron.
La agrupación surgida de la inquietud provocada por el cierre de La Barbería y La Intrusa (ambos por superar los decibelios permitidos en la normativa), así como por la multa a Le Tavernier por diéntico motivo, se denomina Asociación Para la Defensa e Igualdad de la Hostelería y entre sus objetivos también está incluir a Galicia de Noite o la Asociación de Empresarios de Hostelería de A Coruña.