Existe toda una literatura alrededor del excusado, el baño, el váter o, para los más ‘koruños’, el tigre. Sin embargo, dos máximas difíciles de cuestionar es que es uno de los pocos elementos de este mundo que nos iguala a todos y, también, que es en muchos sentidos el espejo de la sociedad: desde los despreocupados ‘pies de la luna’ que se estandarizaron en las tascas de toda la vida a versiones instagrameables en los sitios más de tendencia, que te invitan a ser tendencia en el espejo entre el paso por el excusado y el lavado de manos de turno. Sin embargo, en el camino hacia la igualdad ésta se ha colado hasta la cisterna y la clásica división entre baños de hombres y mujeres comienza a ser cosa del pasado.
La tendencia unisex es más marcada en el ocio nocturno que la hostelería tradicional, aunque en el caso de ésta muchas veces es también una cuestión de espacio: un solo baño permite más metros dedicados a la facturación. Las colas de los pubs y discotecas, históricamente a dos velocidades, fluyen ahora al mismo ritmo sin que nadie se pregunte siquiera dónde ir. A pesar de que aún pueden leerse los letreros tradicionales en la sala Pelícano, la más grande de la ciudad, hay ocasiones en las que se opta por la vida moderna. Lo mismo sucede en la sala Inn y otros espacios en los que la práctica evidencia que, como decían Dylan, los tiempos han cambiado. Para Emilio Ron, gerente del Cine París, negarlo es vivir de espaldas al mundo actual. “Somos de las pocas comunidades donde aún existe separación, mientras que en Europa los baños son indistintamente para hombres y mujeres”, dice. “Tengo el convencimiento absoluto de que lo asumiremos totalmente, porque creo en la interactuación en los baños, pero también en la experiencia de tres años sin problema alguno”, añade.
Al igual que Ron, Antonio Ruiz Necho tiene negocios a caballo entre el día y la noche, aunque solamente Piccadilly sigue funcionando al estilo clásico. Quai y La Calle ya se han empapado de igualdad. “Somos permisivos y nos parece bien: tenemos ambiente de pub, cafetería y local de copas y en ningún caso la gente se extraña”, asevera. “Incluso en aquellos sitios donde aún existen diferencias marcadas en la puerta la gente ya entra en uno u otro de forma indiferente”, prosigue.
Acostumbrado a recibir miles de extranjeros cada semana, Alberto Boquete es el presidente de una hostelería, la de La Marina, más abierta al mundo que ninguna en la ciudad. En mi caso en baño de la planta baja y el del ático son mixtos”, indica. “Muchas veces responde a temas de espacio, pero no he percibido nunca quejas de los clientes”, matiza
El baño mixto integra, además de hombres y mujeres, a personas de movilidad reducida y cambiadores para bebés. Precisamente el hecho de que los cambiadores para bebés se instalasen sólo en baños femeninos fue motivo de denuncia de un buen número de asociaciones, además de padres que se veían impedidos para emplear el servicio
Existen también opiniones en contra de la unificación de los espacios más íntimos, como es el caso de Héctor Cañete, presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de A Coruña. “La higiene del hombre y la mujer no es la misma y, partiendo del tema de los urinarios, los baños no son exactamente iguales”, expone.
Por su parte, Carlos Pereiro, propietario del pub Studio 54 en el Orzán, considera sobre los locales que han cambiado su enfoque: “A veces parecen la calle Real, con gente hablando y haciendo de todo dentro”.
Y es que, aunque no lo parezcan, apenas han pasado tres décadas entre el ‘peor baño de Escocia’ que popularizó Renton en Trainspotting y aquellos que son objeto de story de Instagram por encima de algún museo.