Son las palabras de la semana, y seguramente se mantendrán entre las más recurrentes de la agenda municipal, turística, hostelera y vecinal durante las próximas semanas. Normativa y ordenanza han estado en boca del debate público desde que el cierre de La Intrusa revolucionó al ocio nocturno y a los bares por igual. Pero, ¿por qué el problema y la solución pasa, según los propietarios, por el marco legal?
Según el abogado y portavoz de la Asociación en Defensa de la Hostelería, José López Balado, tiene que ver con unas inciales y un término: Zas o Zona Acústicamente Saturada. “Es lo más anticuado que podemos tener en la normativa y también algo que se redactó con la vocación de cerrar locales: ¿Alguien entiende que se denomine así al Orzán, donde quedan prácticamente tres locales abiertos? Lo coherente será adaptatar la norma a los tiempos que corren”, asevera. “La normativa de otras zonas de referencia se ha modificado totalmente. Se ha eliminado la prohibición de hacer pubs, cafés concierto o discotecas a menos de 25 metros uno del otro. Es algo que siempre se ha hecho, y que ha impedido la zona ZAS. Y funciona sin ningún problema, incluso de modo ejemplar”, dice el letrado.
No se trata de trasladar esas ZAS a puntos de más éxito en la noche, sino de tomar los que no viven bajo esa etiqueta como ejemplos de buen hacer. Es el caso, según apuntan, de La Marina: “La Marina no tiene quejas vecinales, y vive gente muy importate que podría quejarse y no lo hace. No hay jaleo en la calle, es un público mayor, con un nivel social alto, educado, que sale a fumar y no genera peleas ni conflictos. Es un ejemplo de convivencia, con los locales llenos. Algunos, como Le Tavernier o el Casto, no tienen ni siquiera portero”, subraya López Balado. Es más una cuestión de educación cívica desde los colegios, y una labor que pueden hacer incluso los policías. Si vas por la calle y hay un energúmeno y lo multan ya te digo que aprendió la lección. Las zonas ZAS hay que actualizarlas y delimitarlas perfectamente. No queremos abrir toda la noche y montar raves, que nadie piense que es eso”, finaliza.
Por su parte, la asociación vecinal Orzán-Pescadería, se mantiene firme, pero dispuesta a entrar en esa mesa de negociación a la que se refirió Inés Rey el miércoles. “Nos agarramos con uñas y dientes a la legislación vigente. Las normas no se negocian, se cumplen. Si vas a 140 por una autopista, por más seguro que vayas, si te multan te lo comes con patatas”, advierten fuentes de la entidad.