La Zona Acústicamente Saturada: una “sentencia lenta” para la hostelería de A Coruña

Inés Rey abrió la puerta a revisar el área de influencia de una normativa que es la más temida por el sector
La Zona Acústicamente Saturada: una “sentencia lenta” para la hostelería de A Coruña
Medidor ambiental en el Orzán, antiguo epicentro de la fiesta de A Coruña | Patricia g. fraga

La alocución de cierre por parte de Inés Rey en la mesa de negociación del pasado martes entre el Ayuntamiento y los agentes sociales y económicos, principalmente empresarios de hostelería y asociaciones de vecinos, resultó en realidad todo un cliffhanger de manual. Es decir, el recurso que utilizan los guionistas para mantener la atención entre capítulo y capítulo de una serie. Y es que así debe tomarse y así es como se ha planteado, según palabras de buena parte de los 40 convocados: como la primera de muchas reuniones para establecer lo que la propia alcaldesa definió como el camino hacia un “nuevo marco en el que poder convivir” el ocio nocturno y los vecinos. Ese recurso narrativo fue en realidad una reflexión en alto que no estaba establecido como punto del día, pero ya es el eje sobre el que se articulan los deberes de cada una de las partes en vistas a un segundo cara a cara múltiple después de Semana Santa: la posibilidad de revisar la configuración de las Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS). 

 


El hecho de tocarlas, o simplemente de someterlas a debate dos décadas después de su puesta en marcha, resultó música para los oídos de todos los que se sentaron en la mesa de negociación con posturas antagónicas. De hecho, a la hora de valorar lo vivido en el Palacio Municipal alabaron el tono, la disposición y la voluntad de entendimiento, así como la mención al concepto de saturación acústica. En ese particular es donde los polos opuestos convergen: hay que revisar las zonas ZAS, pero en opinión de unos, los empresarios, para aliviarlas, y en la de otros, los vecinos, para aumentar su implementación. 


No obstante, y a pesar de que la definición deja poco o ningún lugar a equívocos, debajo de la zona ZAS existen una serie de protocolos, normas y obligaciones que se le escapan al ciudadano de a pie, precisamente el que con su comportamiento dentro y fuera de los establecimientos ha influido en esa calificación  Por ejemplo, en la época del botellón.

 

Origen

El Ayuntamiento de A Coruña declaró el Orzán Zona Acústicamente Saturada dos días antes de la Nochebuena de 2007, cuando la calle Juan Canalejo era el punto de reunión de todo tipo de segmentos de edad, tribus urbanas, sectores y barrios de la ciudad. La aprobación en pleno llegaría en mayo de 2009, con el voto en contra del Partido Popular y el visto bueno del PSOE y el BNG. Un mapa político, curiosamente, muy semejante al actual. La puesta en marcha tenía como objetivo a largo plazo la reducción de locales mediante tres mecanismos: la suspensión de la concesión de licencias de ocio nocturno (grupos II, III y IV), la imposibilidad de pasar de un grupo I a un grupo superior, la imposibilidad de realizar reformas de ampliación y la bolsa de ayudas para la conversión de pubs en cafeterías tradicionales. Además, se activaba un mecanismo según el cual se podían llevar a cabo dispositivos especiales de control para supervisar el cumplimiento de la normativa. 


La declaración de Zona Acústicamente Saturada también abarcaría algunas calles de Matogrande, Juan Flórez, Orillamar o la Ciudad Vieja, todas ellas con pubs o paradas nocturnas que hoy son prácticamente un recuerdo lejano para generaciones cercanas o por encima de la mediana edad.

 

Consecuencias

En los últimos cinco años, el Ayuntamiento ha impuesto el cierre de más de 40 locales de hostelería por incumplimiento de la normativa, principalmente la acústica. Una particularidad de la declaración de la Zona Acústicamente Saturada es que, una vez perdida la licencia no se vuelve a recuperar. Por ende, dos décadas después, el Orzán y Orillamar, principalmente, han dejado de ser reconocibles como zona de marcha. Sin embargo, ni siquiera los vecinos califican la medida como efectiva para poder conciliar el sueño  y el derecho al mismo que demandan desde hace décadas. 

 

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Celebración de San Juan en 2024 en la calle Torreiro, uno de los objetivos de los vecinos para ser zona ZAS | Quintana


Por todos esos antecedentes, el presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de A Coruña, Héctor  Cañete, cree que abrir el melón de las zonas ZAS puede ser peligroso para los intereses del sector. “La declaración tiene un impacto poderoso en la hostelería. Es como una especie de jaula o de camisa de fuerza y produce una sentencia para que lentamente no se puedan producir nuevas aperturas y lo que funciona tenga que ir cerrando”, valora sobre la experiencia y lo que ha producido hasta ahora. “Es como si urbanísticamente tuvieras una construcción fuera de ordenación: tienes una vivienda que queda bloqueada y es alegal, por lo que no puedes hacer obras ni muchas acciones, salvo mantenimiento básico”, añade.


Según el máximo representante de los hosteleros, la lectura de las dos décadas de la aplicación de zona ZAS es que “se han despoblado de establecimientos”. Además, pone el acento sobre zonas concretas en las que los vecinos han puesto el objetivo. “Nosotros no estamos contentos con que se abran determinados melones. Estamos muy preocupados con todo este jaleo y lo dije durante la reunión: Que los vecinos estudien las ordenanzas. No hay por qué declarar nuevas zonas y si, por ejemplo, aplicas la Cormelana o a Torreiro esa limitación te estás disparando en el pie. Es la preocupación que tenemos desde el primer minuto”, confiesa. “Para hacer una ordenanza nueva es de una complejidad extrema, a la gente hay que preguntarle exactamente qué se quiere. Si nos quitan la zona ZAS de la plaza del Humor y nos la ponen en Cormelana y Torreiro no vamos a estar contentos. Hay mucha gente que saldría perjudicada de este tema”, insiste.

 

Zona ZAS

 

En contra

También dentro del sector hostelero, el letrado José López Balado ejerció en la mesa de negociación como portavoz de la Asociación para la Defensa e Igualdad de la Hostelería. En el seno de este grupo están algunos de los últimos establecimientos en ser multados o cerrados, como La Intrusa, Le Tavernier o La Barbería. La noticia de la revisión de las zonas ZAS es, desde el punto de vista del abogado, algo positivo, pero en el camino hacia su eliminación. ”Hay una normativa completamente incompatible con el desarrollo de una actividad hostelera y la consecuencia es el cierre de los negocios. Ninguno la cumple, porque es imposible. Lo que hay que hacer es suprimir estas zonas, o cambiar una normativa que es anticonstitucional, ya que limita entre otros los derechos de igualdad y de libertad de empresa. Atenta contra la seguridad jurídica y contra el principio de legalidad y contra la prohibición sobre de todo de arbitrariedad de la administración, porque solo se regula y sanciona la actividad hostelera y no otros agentes  más contaminantes como por ejemplo el tráfico, o las obras”, subraya.  “Impiden que nuevos empresarios hagan inversiones y, por otra parte, está la aplicación torticera de la normativa: está orientada, como se ha dicho muchas veces, a cerrar locales”, prosigue.

 


Por otra parte, López Balado remite a estudios realizados por el propio Ayuntamiento y el mapa del ruido de la ciudad. “Hay calles con mucho más volumen de ruido debido al tráfico sonoro y que no son zonas ZAS, ni hay tampoco una normativa específica ni control policial en las zonas ZAS, para evitar el tráfico o las obras, asevera en referencia a una publicación reciente de este diario, en la que se establecen zonas alrededor de los 70 decibelios de media”, subraya.


Finalmente, la presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de A Coruña, Luisa Varela, también se inclina hacia una revisión de esas áreas a las que se hizo mención en 2007 y que se incluyeron en la ordenanza de 2014, que es la que rige en la actualidad. “Las zonas ZAS afectamente positivamente en el control exhaustivo en la medición de ruidos de la hostelería y el ocio nocturno, pero son una de las cosas obsoletas de la ordenanza de ruidos de 2014”, comenta. “Ahora hay otras zonas nuevas que pueden considerarse como saturadas y hay que cambiarlas. Puede decirse que también nacieron un poco contra el botellón y creemos que tendríamos que incluir algo en la ordenanza que se pueda actualizar o ir rotando, como hacen las modas”, agrega. Y es que nadie dijo que fuera fácil crear un nuevo marco. 

La Zona Acústicamente Saturada: una “sentencia lenta” para la hostelería de A Coruña

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